El Gobierno de Marruecos considera que los pasos fronterizos de Ceuta y Melilla "no están pensados para operaciones comerciales, son puestos específicamente dedicados a los pasajeros", lo que justifica la campaña actual contra el contrabando o "comercio atípico". Además niega por vez primera y en plena polémica que haya un interés por asfixiar a las dos ciudades hermanas.
El director general de Aduanas, Nabyl Lakhdar, se convirtió este martes en el primer responsable marroquí que da explicaciones sobre esta reciente campaña de represión del contrabando y se refirió así a la reciente prohibición del paso de pescado marroquí al mercado de Ceuta, en una entrevista al portal 'Telquel.ma'.
Para Lakhdar, en estos dos puestos fronterizos "no existe infraestructura necesaria para controlar las operaciones comerciales". Además, justificó todas las medidas en la frontera contra el comercio con argumentos puramente técnicos porque, destacó, "no hay ninguna estrategia de parte de la Aduana o del Gobierno" marroquí.
Lakhdar aseguró que hay contactos con los españoles en busca de una solución. "Tenemos reuniones y contactos regulares con las autoridades españolas para aclarar lo que queremos hacer (en esas regiones) y trabajar juntos para mejorar esa situación", indicó.
Sin embargo, excluyó de esos contactos a los gobiernos autónomos de Ceuta y Melilla: "No tengo por qué responder a los gobernantes de esos presidios (como Marruecos llama a las dos ciudades)", dijo y desmintió toda intención de "asfixiar" a ambas ciudades. "Nunca fue nuestra estrategia asfixiar a esas ciudades, es más bien el contrabando desde Ceuta y Melilla el que asfixia nuestra economía", agregó.
Preguntado sobre si el Gobierno podría revertir esa interrupción del comercio con las dos ciudades, contestó con evasivas: "Teóricamente, podemos, ¿por qué no? Todo puede cambiarse. Pero habría que habilitar zonas de control, zonas de control aduanero, zonas con frigoríficos, etc. Si queremos hacerlo según las reglas, lo primero es una verdadera infraestructura".
Lakhdar, quien nunca ha querido responder a EFE en esta "crisis del contrabando", no entró en consideraciones políticas y calló con respecto al detalle de que fue él mismo quien ordenó en el verano de 2018 el cierre de la aduana comercial en Melilla (en Ceuta nunca ha existido).
Para el responsable aduanero, todo lo que cuenta son argumentos comerciales: "Tenemos que impedir que cantidades comerciales de mercancías entren en Marruecos sin pagar tasas y sin respeto de las reglas, particularmente sanitarias, para los productos alimentarios", apuntó.
Afirmó que "los españoles saben pertinentemente" que el 70 o el 75% de mercancías que entran en Ceuta tienen como destino último Marruecos y que no pagan ningún derecho de aduana ni pasan controles.
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