Es una suerte, y a la vez gran satisfacción y alegría, poder compartir una sucinta reseña sobre las variadas investigaciones llevadas a cabo desde la FMMC (Fundación Museo del Mar de Ceuta); todas ellas relacionadas con el proyecto OBIOMA 3, financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).
Poder aportar nuestros modestos conocimientos y exploraciones a la causa de la conservación de los hábitats y las especies marinas, en un contexto de financiación estatal, es algo que nos inclina a sentir un profundo agradecimiento y responsabilidad.
Agradecimiento porque el MITECO continúa confiando en nuestra capacidad, para contribuir al mantenimiento de la calidad ecológica del medio marino en nuestro país, desde la ciencia que desarrollamos en nuestra pequeña organización.
Responsabilidad enorme, debido a los fondos públicos invertidos para la consecución de los objetivos propuestos, con la finalidad de poder revertir en rentabilidad social todo aquello que hemos estado desarrollando.
Toda investigación científica, sobre todo la financiada con fondos públicos, debería perseguir la repercusión social en diferentes aspectos. La nuestra se sintetiza en tareas divulgativas, exposiciones museísticas, realización de colecciones de fauna y flora marinas, banco de imágenes submarinas y publicaciones de libros científico-divulgativos.

Los resultados han sido interesantes y como todas las investigaciones que se inician en ciencia, siempre hay una continuidad en el tiempo, pues un nuevo resultado científico, abre la puerta a nuevas investigaciones. El trabajo de la ciencia es siempre lento y meticuloso, necesitado de mucha paciencia y comprobación de resultados para validarlo.
La consistencia de los resultados, se logran con mucho tesón, y también persistencia en la búsqueda de la verdad científica. No siempre está al alcance con los primeros datos obtenidos, sino que son necesarios nuevas orientaciones de la investigación y profundización en determinados aspectos.
Digamos que es un camino de exploración, que traza una o varias hipótesis, y que nunca sabemos, cuan larga será la travesía por este sendero, hasta que no se termina de alcanzar la meta propuesta desde el principio. Esto ocurre porque a través de toda este viaje, se van descubriendo aspectos que pueden conducir a otros escenarios, que necesiten otras formas de enfoque del problema para poder solucionarlo.
Una parte esencial de nuestro trabajo, es recabar información ecológica en el medio marino, para poder testar el estado de salubridad de los hábitats donde se desarrollan las especies; otro, es descubrir la existencia de especies crípticas, que nunca se habían detectado con antelación, y posiblemente hayan estado confundidas con otras; también exploramos nuevos ambientes, potencialmente interesantes desde el punto de vista de la conservación de la naturaleza, que no se conocen, o están escasamente explorados; participar en nuevas iniciativas de conservación del mar; establecer y potenciar contactos y acuerdos con otras instituciones de investigación nacionales o extranjeras; visitar colecciones museísticas de referencia, para poder investigar en profundidad, las posibilidades de describir especies crípticas en los entornos explorados; generar artículos científicos sobre los resultados obtenidos; publicar libros y guías sobre los hábitats estudiados y sus especies, que puedan ofrecer información a las administraciones, que son aquellas que deben tomar decisiones sobre la conservación y el establecimiento de medidas; generar documentos de divulgación científica sobre la conservación y pérdida de la biodiversidad.

Todos estos objetivos nos han llevado a lo largo del OBIOMA 3, a: editar el libro “Corazul”, un viaje científico con alma al corazón del mar, que lleva la novedosa incorporación de enlaces a pequeños vídeos submarinos.
También a continuar con nuestras investigaciones morfo-ecológicas sobre los zoantídeos con capacidad de generar esqueletos de naturaleza proteínica, parecidos a los corales negros. Hablamos de los que se conocen ampliamente con el nombre de Gold-corals.
Se han explorado nuevos sistemas de escarpes sumergidos con gran concentración de estos organismos. Hemos denominado a este nuevo sistema de escarpes, baja de Rogelio, en recuerdo y memoria de uno de nuestros compañeros científicos impulsores de este tipo de exploraciones, fallecido hace un par de años. Se trata de un sistema rocoso más abierto con varios picos notables y una enorme caída en vertical por un talud que supera los cien metros de profundidad.
Por el momento, solo hemos estado explorando la cota batimétrica más somera entre 60 y 70 metros, pero los resultados son muy interesantes.
Por otra parte, nos hemos adentrado en el mundo de los fondos marinos batiales y las pesquerías en el banco sahariano, para contribuir a la catalogación de un grupo de corales blandos de grandes dimensiones del grupo de las anémonas de mar, que salen asociadas a los arrastres exploratorios realizados en campañas internacionales.

La mayor parte de las muestras provienen de fondos batiales entre 800 y 2000 metros de profundidad, en unos ambientes dominados por sedimentos oscuros enfangados en la costa norteafricana. Las colecciones de hexacorales blandos que custodia la entidad ECOAFRIK en colaboración con la Universidad de Vigo, son extensas e interesantes para el conocimiento del batial de esta zona del planeta. Un proyecto muy prometedor.
Se ha producido un avance importante en la redescripción del tipo de la especie de gorgonia Paramuricea grayi, que fuimos a estudiar al Museo de Historia Natural de Londres el año pasado. Nuestra hipótesis ha sido confirmada y se trata de un material solo asignable a esta especie exclusiva de la isla de Madeira.
A partir de este hallazgo y su publicación, ya podemos proceder a describir y publicar un amplio número de nuevas especies repartidas sobre todo por los archipiélagos maraconésicos pero también por la cornisa cantábrica. A pesar de la imposibilidad de visitar el Nationaal Naturhistorich Museum de Leiden, por razones técnico-logísticas de las colecciones.
Sí que hemos podido visitar otro de las grandes colecciones europeas que teníamos en mente visitar en otro momento, contando con el apoyo de estas subvenciones ministeriales.
De esta manera, nos dirigimos a la colección del SMF (Senckenberg: Museo de Historia Natural de Frankfurt) que es la sede donde trabajó el gran experto de gorgonias europeos M. Grasshoff donde se concentra la mayor colección científica de gorgonias atlanto-mediterráneas. Nuestro trabajo consistió en analizar toda la colección catalogada y etiquetada como perteneciente a la especie Paramuricea grayi.
Esto serviría para contrastar los datos ya obtenidos sobre cripto-diversidad en el MOM (Musée Océanographique de Monaco) y comprobar la tendencia a la concentración de cripto-especies en las colecciones museísticas. El descubrimiento de todas estas especies ha sido posible gracias al excelente trabajo de recopilación previa llevado a cabo por M. Grasshoff y su enorme dedicación al campo de los octocorales y las gorgonias en particular.
El OBIOMA 3, nos ha dado la posibilidad también de identificar nuevos corredores biológicos en Canarias y de establecer dos kilómetros cero de corales mesofóticos que se incluyen dentro del proyecto de Corredores biológicos internacionales. Dos artículos científicos verán la luz a lo largo del año 2026 al respecto, a la vez que un nuevo libro dedicado a los hábitats y paisajes mesofóticos de Canarias. Se ha actualizado la información sobre las Estaciones Centinelas que llevamos estudiando en Ceuta, Granada y Canarias.
Por último, pero no menos importante, el proyecto nos ha permitido generar una exposición sobre la importancia de los corales negros en la amplia región atlanto-mediterránea, que será inaugurada en las nuevas instalaciones del Museo del Mar.






