Manos Unidas ha puesto en marcha una campaña de emergencia para responder a las consecuencias de los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio y que, desde Ceuta, tanto instituciones como vecinos han mostrado su apoyo.
Esta tragedia ha dejado, según el último balance disponible, 1.450 personas fallecidas y 3.150 heridas, además de importantes daños materiales en distintas zonas del país.
La organización ha activado esta respuesta a través de sus socios locales, con el objetivo de atender las necesidades humanitarias más urgentes de la población y garantizar que la ayuda llegue a las personas que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad. Paralelamente, ha abierto una campaña de captación de fondos para reforzar tanto la respuesta inmediata como las futuras tareas de reparación y reconstrucción.
Los dos terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5, se produjeron con apenas unos segundos de diferencia y estuvieron seguidos por más de una veintena de réplicas, provocando una de las mayores catástrofes naturales registradas en Venezuela en más de un siglo.
Desde Manos Unidas recuerdan que Venezuela ya atravesaba una profunda crisis antes de la catástrofe. El país afrontaba problemas derivados del colapso de los servicios públicos, una situación de inestabilidad institucional y una economía dolarizada de manera informal, factores que, según la organización, habían incrementado la desigualdad entre la población.
A ello se sumaba una elevada vulnerabilidad estructural, ya que muchas familias residían en viviendas precarias o en construcciones que no contaban con normativas sísmicas estrictas. La organización considera que esta situación ha agravado el impacto de los terremotos, que han golpeado a un país con una capacidad limitada para responder a emergencias de gran magnitud y que, además, continúa inmerso en un importante proceso migratorio.
Tras el desastre, el Gobierno de Venezuela declaró el estado de emergencia para hacer frente a la situación.
En estos primeros días tras la catástrofe, los socios locales de Manos Unidas, vinculados a organizaciones de la Iglesia católica, están realizando una evaluación sobre el terreno para determinar cuáles son las principales necesidades de la población afectada.
Según explica la presidenta de la organización, Cecilia Pilar, la información recibida desde Venezuela apunta a la escasez de productos básicos, entre ellos agua potable, alimentos, medicamentos, productos de higiene y prendas de abrigo, elementos considerados prioritarios para atender a las personas que han perdido sus viviendas o que permanecen en zonas especialmente afectadas.
La responsable de Manos Unidas ha trasladado también el apoyo de la organización al pueblo venezolano y a todas las familias que han sufrido las consecuencias del seísmo, subrayando que el objetivo inmediato es responder a las carencias más urgentes mientras continúa la evaluación de daños.
Manos Unidas destaca que su intervención no se limitará a la fase de emergencia. La organización asegura que su compromiso con Venezuela continuará durante el proceso de reconstrucción y reparación, una vez superados los momentos más críticos.
Desde 2024, la entidad desarrolla proyectos en diferentes zonas rurales y periféricas del país, concretamente en estados como Zulia, Amazonas, Apure o Anzoátegui, considerados algunos de los territorios con mayores dificultades de acceso a los servicios básicos.
La organización señala que, afortunadamente, estas áreas donde mantiene proyectos de cooperación no se han visto directamente afectadas por los terremotos, aunque reafirma su disposición para colaborar en las regiones más castigadas por la catástrofe.
En palabras de su presidenta, la intención de Manos Unidas es acompañar al pueblo venezolano más allá de la respuesta inmediata, participando también en las labores necesarias para recuperar las infraestructuras dañadas y apoyar a las comunidades afectadas durante los próximos meses.
Con el fin de reforzar la respuesta humanitaria, Manos Unidas ha habilitado una cuenta de emergencia destinada a recaudar fondos para atender las necesidades derivadas del terremoto y financiar posteriormente las actuaciones de reconstrucción.
La organización explica que todas las ayudas se gestionan a través de sus socios locales, quienes conocen de primera mano la realidad de las comunidades y permanecen junto a ellas antes, durante y después de la emergencia.
En este sentido, Manos Unidas recuerda que no envía personal propio sobre el terreno, sino que trabaja con entidades locales de confianza para garantizar que la ayuda llegue de forma eficaz y adaptada a las necesidades detectadas en cada momento.
La presidenta de la organización destaca que este modelo de actuación permite reforzar el trabajo que estas entidades ya desarrollan habitualmente y ofrecer una respuesta coordinada tanto en la fase de emergencia como en el proceso posterior de recuperación.
Para colaborar con esta campaña, Manos Unidas ha habilitado una cuenta bancaria específica bajo el concepto "Emergencia Venezuela", además de un Bizum solidario, con el objetivo de facilitar las aportaciones de quienes deseen contribuir a ayudar a las personas afectadas por una de las mayores tragedias naturales vividas recientemente en el país.
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