Un 1 de mayo que no se limitó a una festividad con poco tránsito en la calle y la consabida manifestación de los sindicatos de clase con sus reivindicaciones. Si el 1 de mayo hubiera sido lo que es tradicional en nuestra ciudad hubiéramos dicho lo de siempre: poca gente en la calle, tanto paseando como en la manifestación. Pero ayer, sin embargo, se produjo la novedad de la llegada de un buque con más de 2.500 personas si sumamos pasajeros y tripulación y la verdad es que la ciudad casi ni se inmutó. El espectáculo que pudieron ver todos esos cientos de pasajeros que llegaron hasta el centro fueron las tiendas cerradas, el espectáculo de la manifestación de los sindicatos y algunas terrazas abiertas que aprovecharon lo máximo que pudieron. Lo que en otra ciudad, turística cien por cien, hubiera sido una noticia importante la llegada de un buque de estas características, en Ceuta ha pasado sin pena ni gloria, pero por culpa de una clase empresarial que sigue mirando no se sabe hacia dónde, que no se preocupa de qué viene, a pesar que era una singladura que se conocía con tiempo de sobra, pero que luego se queja cuando los ceutíes compran fuera. Y resulta que cuando les vienen de fuera, tampoco les abren. Un 1 de mayo histórico para el puerto de Ceuta, pero repetitivo para una ciudad que en su núcleo económico no sabe ni hacia dónde va. Una pena, una verdadera pena.





