Esta vez ha sido Agrevice quien ha denunciado un nuevo caso de maltrato animal en Ceuta. ¿Saben qué consecuencias tendrá dicha denuncia? Ninguna. Han quitado las casetas de la colonia que gestiona en el Chorrillo dejando sin refugio a los gatos, lo que ha llevado a la desaparición de hembras con sus crías. Y no es la primera vez que pasa, en otras ocasiones han destrozado las casetas por pura diversión o por ausencia total de empatía. El futuro de esos animales es incierto. Con las lluvias y el temporal, sin la protección que se le había hecho de manera específica, ya saben ustedes dónde habrán terminado. La gravedad de este caso se suma a muchos otros que suceden en esta ciudad sin que nada se haga. Semanas atrás se denunció el abandono de cachorros arrebatados a sus madres y depositados a la intemperie en cajas. Algunos se salvaron, otros murieron porque no tenían más que días. La perra que los parió quedó sin sus crías recién nacidas y sometida a un maltrato continuado a base de quedarse preñada, sin cuidados y sometida a la crueldad de perder constantemente los cachorros. Pero no pasa nada. A quienes denuncian este tipo de casos los etiquetan de ‘locos animalistas’ o de ‘aburridos’, cuando en el fondo están haciendo el trabajo que no hace el Gobierno para garantizar que no se producen casos de maltrato.
Hace un par de días fue encontrado el cuerpo sin vida, cerca de Mendizábal, de un cachorro. Su madre llevaba varios días sin moverse de su lado. Así estuvo hasta que una persona alertó de la situación. Fue entonces cuando se procedió a la retirada del cuerpo. La madre huyó. Poco después se avisó de la presencia de un cachorro atado a una puerta, a la intemperie, cerca del Príncipe. Fue uno de estos días de temporal. Tuvieron que acudir unos voluntarios para salvarle la vida. ¿Qué se ha hecho? Nada.
No se denuncia, no se sanciona, no se actúa como se debe y mientras tanto tenemos casos de abandono, de maltrato, de mal cuidado de animales... que van a más.
La Ciudad tiene la obligación de cumplir con servicios para garantizar la recogida de animales sin que los voluntarios le hagan el trabajo. Y tiene la obligación de investigar, de actuar y de proceder con sanciones ante los hechos que se están produciendo en una Ceuta que lejos de dar ejemplo, está mostrándose como contraria al mínimo respeto a los animales al que está obligada.






