Es la magia del fútbol, esa que permite que todos, absolutamente todos, nos unamos en torno a una bandera, que aparquemos nuestros equipos del alma y que nos sentemos a la misma mesa, ante la misma televisión para gritar España y defender la misma elástica.
Eso lo logran un puñado de jugadores y una pelota rodando por un césped. Una pelota querida u odiada, según en qué portería se cuele.
Toda España y también Ceuta, este pedacito de tierra que siente los colores como ninguna, pararon el tiempo en torno a la emisión de un partido.
21:00 horas del 14 de julio, un momento para hacer historia, además de la mejor, historia del deporte.
Había que estar con La Roja, con todos, aunque luego cada uno tenga su jugador favorito. Había que estar con los de De la Fuente, había que vivir este momento histórico para después contarlo.
Porque hoy toca comentar las jugadas, hoy toca hablar y hablar de fútbol, pero también sonreír, disfrutar de lo bueno que trae el deporte y de lo bonito que es estar unidos como país.
Lo que nadie parece lograr lo consigue el fútbol. A la misma hora en la que Oyarzabal marcaba el primero de los goles las alegrías eran compartidas de norte a sur, de norte a este norte de España en África.
La magia del fútbol se engrandecía con el gol de Pedro Porro y hasta aceptaba el anulado a Lamine Yamal.
España da un paso más en un Mundial en el que puede hacer historia en lo deportivo. En lo social ya lo está haciendo cada vez que juega y cada vez que une a todo un país en el que sus ciudadanos terminan haciéndose los entendidos del fútbol.
Eso también se permite porque en estos momentos es gloria bendita tener a miles de entrenadores oficiosos en cada esquina, en cada casa, en cada reunión. Es fútbol, pero también es vida.
España se jugaba el pase a la gran final ante una Francia temible y supo estar a la altura, lo hizo con jugadores de distintos puntos del país, reflejando lo rico de una tierra que debe estar orgullosa de su fuerza y de sus gentes.
España hizo lo increíble con dos golazos para hacer historia y para unirnos a todos como sociedad.
En Ceuta se vive con orgullo el éxito de la Roja, se celebra con España cada gol marcado subiéndose al carro de todos los que, a una, defendemos los colores de una bandera.
Ceuta vivió el partido contra Francia con esa ilusión que se hará aún más grande en la final.






