La compañía de Teatro Clásico de Sevilla trae este sábado al Teatro Auditorio del Revellín de Ceuta una de las tragedias principales de William Shakespeare, Macbeth.
A partir de las 19.30 horas, el público podrá disfrutar de esta obra dirigida por Alfonso Zurro y protagonizada por grandes actores.
Antes de eso, Zurro ha hablado sobre la misma, abordando su vínculo con la actualidad y cómo sigue conectando con el público casi cuatro siglos después de su creación.
- ¿Por qué Macbeth? ¿Qué encontró atractivo en esta obra para llevarla a escena?
- Es una de las obras claves o fundamentales de la historia del teatro universal. Es una obra de William Shakespeare, una de sus tragedias, y es una obra referente que habla sobre todo del poder, de la ambición del poder, de la mentira, de la guerra, de la manipulación de la gente… Entonces, creo, que estamos viviendo unas épocas que se asimilan mucho o son paralelas al mundo que nos plantea Shakespeare en su tragedia de Macbeth.
- ¿Quiénes diría que son esas brujas contemporáneas que existen que en la obra de Shakespeare?
- En la obra de Shakespeare utilizan A las brujas de su época y en la época contemporánea yo creo que hay otras brujas que se han instalado desde hace tiempo, sobre todo las redes sociales.
Las redes sociales, la manipulación, las imágenes manipuladas, el hacerle creer a alguien que puede llegar a ser presidente o presidenta, que puede llegar a obtener triunfos…
Creo que hay otras brujas que están influyendo mucho, no solamente en esos que pretenden ser reyes o en esos que pretenden ser nuestros gobernantes, sino también en la opinión pública.
- ¿Qué ha sido lo más complicado a la hora de llevar esta obra al escenario?
- Siempre lo más complicado en las obras clásicas y en estas obras ‘shakespearinas’ es mantener el sentido de que es una obra clásica, de que está escrita hace muchísimos años, hace casi 400 años.
Se tiene que sentir el que el ayer y el hoy están muy conectados y que el hoy está muy cerca del ayer. Por eso hay teatro, lo que llamamos teatro clásico, que son esas obras universales que van pasando de tiempo en tiempo y parece que, aunque estén escritas hace mil o dos mil años, nos siguen hablando de nuestros problemas actuales.
Y Macbeth nos sigue hablando de nuestros problemas actuales, que siguen siendo la violencia, la guerra, la ambición del poder, la manipulación, la utilización del miedo para conseguir el poder, etc.
Son cosas que desgraciadamente desde hace unos últimos años estamos viendo que están sucediendo en un mundo muy complejo, en el mundo que nos encontramos ahora mismo.

- Hablando de los actores protagonistas, ¿qué nos puede contar de ellos? ¿En qué se basó a la hora de elegirlos para dar vida a estos personajes?
- Los actores son actores con los que he trabajado normalmente aquí en Sevilla, en Andalucía, y que algunos habían trabajado ya con la compañía de Teatro Clásico de Sevilla.
Los conozco bien, las experiencias teatrales que hemos tenido antes han sido todas magníficas y, sobre todo, que eran actores que se acomodaban muy bien a lo que estábamos buscando y a lo que yo estaba buscando también para ese Macbeth que se va a ver ahí.
- Esta obra ha recibido premios, como el Premio Lorca a mejor adaptación. ¿Cómo recibe estos reconocimientos y que esté causando tan buenas sensaciones?
- En los premios uno nunca interviene, o sea, de pronto llegan y uno lo agradece mucho porque descubres que el trabajo que has hecho, que el esfuerzo que has hecho, está siendo bien acogido.
Hay veces que hacen los mismos esfuerzos o más y a lo mejor no funcionan. Las cuestiones artísticas no son como las matemáticas, dos y dos no son cuatro. Cuando uno trabaja y hace un esfuerzo para hacer un cuadro, escribir una novela o hacer una obra de teatro, tenemos que intentar hacerlo mejor siempre posible.
Luego nosotros creemos que hemos tenido el resultado, pero ahí está el público, el que está al otro lado del escenario, en una butaca, y él es el verdadero juez.
Nosotros debemos de saber que todo el trabajo que hacemos y todo lo que estamos maquinando en nuestras cabezas tiene que ir dirigido a él. Para emocionarlo, para satisfacerlo y, sobre todo, para que ir al teatro sea una experiencia para él.
- Hablando del público, ¿con qué sensaciones le gustaría que saliera del teatro una vez finalizara la obra?
- Macbeth no es una comedia ni tampoco es una obra donde se planteen soluciones. Es una obra donde uno puede ver hasta dónde llega la maldad humana o hasta dónde pueden llegar los corazones humanos.
Hay personajes válidos, personajes que son necesarios, pero sobre todo los que están arriba, los que están en el poder, son unos personajes, digamos, duros y difíciles.
Shakespeare quería retratar también cómo esos personajes son capaces de llevar a los pueblos a la guerra, a la muerte, sin prácticamente saberlo. Sin saber por qué están metidos en ese mogollón, digamos, en esa tragedia.

- Si hay algo que desee añadir.
- Yo creo que ver un texto de Shakespeare y ver una obra de Shakespeare siempre dice cosas importantes y siempre dice cosas trascendentales que ayudan.
Como siempre se ha dicho, Shakespeare nos abrió las puertas al ser humano contemporáneo y ese ser humano nos lo encontramos sobre el escenario y sobre las tablas.
El público tiene que ir a ver teatro, a ver Shakespeare y a descubrirse a sí mismo o a descubrir a sus contemporáneos sobre lo que está ocurriendo sobre el escenario.
Por favor, que vayan al teatro y que les ayude un poco a sobrepasar estos momentos tan difíciles que estáis viviendo ahí.






