El Cristo de Medinaceli y María Santísima de Los Dolores procesionaron por las calles ceutíes
El Lunes Santo ceutí tiene color morado, fervor y mucha devoción. Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado ‘Medinaceli’ y María Santísima de Los Dolores salieron en la tarde de ayer desde el mismo lugar donde miles de devotos los llevaron el pasado sábado en el tradicional traslado. Ayer, el día de la procesión, los fieles volvieron a estar con el Señor de Ceuta y su Madre para acompañarlos a su paso por las céntricas calles de Ceuta.
Una vez más, la Hermandad demostró seriedad en una Estación de Penitencia solemne y cargada de fervor, el que se podía respirar en los alrededores de su Casa de Hermandad mucho antes de la salida de los pasos.
En el interior de esta sede cofrade se vivían momentos de nervios, emotivos y de cariño. Costaleros preparaban la ropa e iban ultimando los detalles para la salida, mientras iban comentando aspectos de los ensayos para llevarlos a cabo en la procesión que estaba a punto de comenzar.
El ambiente que se vivía en la trasera de la Casa de Hermandad es difícil de explicar con palabras o fotografías. Las palabras de un hermano de esta corporación penitencial y antiguo costalero resumía la amalgama de sentimientos que se apoderaba de los cofrades: “Qué envidia os tengo”.
A medida que se iba acercando el tiempo de la salida, los costaleros acababan de prepararse y se reunían en torno a sus capataces. Antes de la salida, el capataz del paso de palio, Alfonso Orihuela, se dirigía a los costaleros para darles las últimas indicaciones. Al mismo tiempo, los hombres del paso del Cristo hacían piña en torno al capataz de la Hermandad, Manuel Creo. Cuando ya estaba todo hablado, los costaleros se dirigieron hacia sus puestos para comenzar la procesión.
A las ocho y cuarto de la tarde, la Cruz de Guía de la Hermandad asomaba por la puerta para comenzar así una procesión muy esperada. Prueba de ello era la gran cantidad de fieles que se agolpaba en este lugar para ver salir al Señor de Ceuta y a su Madre.
El paso del Cristo fue acompañado por la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Caído y Virgen de la Amargura, mientras que el palio iba seguido de la Banda de Música Ciudad de Ceuta.
Uno de los momentos más llamativos fue el paso de la Hermandad por los Jardines de la Argentina, donde era difícil hacerse un hueco de entre la multitud para ver el desfile procesional. Allí, las últimas claras del día daban luz a los sagrados titulares de esta corporación penitencial para dejar bonitas imágenes.
Seguidamente, los pasos continuaron su camino hacia el centro de la ciudad por el Puente del Cristo y pasaron por Plaza de África para entrar en la Carrera Oficial –Gran Vía–, donde de nuevo numerosos fieles esperaban sentados para ver a la Hermandad.
Una vez pasada la Carrera Oficial, la Hermandad continuó su camino por Victori Goñalons y Jáudenes para llegar a la Santa Iglesia Catedral. Después de realizar la Estación de Penitencia en el templo catedralicio emprendió su camino de vuelta a la Casa de Hermandad, completando así una procesión que volvió a contar con la acogida del pueblo ceutí.






