Si España es un país donde la economía sumergida tiene un gran peso en el Producto Interior Bruto (PIB), según todos los datos que se manejan desde hace años, en una ciudad como la nuestra, con un gran flujo de trabajadores transfronterizos, está muy claro que se multiplica en relación con las magnitudes que se conocen.
Por esta razón es un problema el de la economía sumergida que, en muchas ocasiones, los políticos y las administraciones han preferido dejar pasar, de manera principal, para no tener problemas. Sin embargo, en su discurso de Navidad, el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, ha querido poner el dedo en la llaga y ha hecho un llamamiento a toda la población para que se convenza de la necesidad de luchas contra esa lacra y además menciona que invertir, comprar y contratar en Ceuta es dar oportunidades a la creación de empleo. Por supuesto, que la lucha contra la economía sumergida no puede ser un trabajo en exclusivo por parte de la Ciudad Autónoma, sino que ahí deben trabajar de manera conjunta las dos administraciones, estableciendo un plan específico y de calidad, que por supuesto no puede ser un brindis al sol, sino efectivo.





