Han pasado los días suficientes como para que, tras la difusión del ‘mensaje del miedo’, la Delegación del Gobierno nos hubiera remitido un comunicado oficial informándonos de la apertura de una investigación para detener a los que atacaron a la Guardia Civil durante la entrada de inmigrantes del pasado lunes. Nos dijeron, incurriendo en una generalización peligrosa, que estos inmigrantes habían entrado de “forma hostil y violenta” usando palos... dejando a tres guardias heridos. Nunca nos indicaron qué tipo de heridas tenían. Una apreciación importante, más que todo porque la combinación de los términos ‘violencia’, ‘palos’ y ‘heridas’ puede dar pie a conclusiones alejadas de lo que en realidad ocurrió aquella madrugada.
A lo que iba. Han pasado los días suficientes como para que la Delegación del Gobierno nos informara que se ha abierto una investigación para perseguir a los que incurren en delitos. Creo que nadie puede defender el uso de la violencia, y más cuando la difundieron de una menera tan insistente, generando titulares realmente escandalosos en determinados medios de tirada nacional. A las horas de producirse la entrada del 10 de septiembre, ya estaban trabajando los servicios de Información en la localización de las tres personas que posteriormente serían detenidas tras arrojar piedras a los guardias. A los tres les espera un juicio tras quedar en libertad con cargos y tener de momento vetada su salida por los cauces oficiales a la península.
Pero resulta que no. Que después de que nos hayan transmitido esos mensajes para cuadrar la ‘ley de la jungla’ (como diría el delegado) con lo sucedido el pasado lunes, no se nos ha informado de investigación alguna para pedir responsabilidades a las personas que dejaron contusionados a tres agentes de la autoridad. Cuando menos resulta sorprendente la escasa trayectoria investigadora que se ha dado a un asunto que fue portada nacional y que llevó, de hecho, a justificar un discurso institucional basado en equiparar inmigrantes con violencia, siendo la gota necesaria para colmar el vaso de las reivindicaciones oficiales que habrá que trasladar a Madrid y a Europa. La maquinaria se ha puesto en marcha, no lo duden. Pronto se perfilarán los siguientes pasos con sus particulares actores prestos a salir a escena.
No es serio. Nada lo es hace ya demasiado tiempo. Lo grave es que se juegue de manera tan desastrosa con los ciudadanos. Se están acostumbrando. Las realidades sesgadas y malintencionadas son un juego fatal.





