El lunes fue el día internacional de la sordoceguera, esta discapacidad combina la deficiencia visual y la deficiencia auditiva. Las personas sordociegas conocen su entorno a través del tacto, el olfato y el gusto, estos son los tres sentidos que utilizan para sentir, comunicarse y desarrollar sus capacidades. Aunque es el tacto el que más se desarrolla, puesto que su comunicación es a través del mismo utilizando lengua de signos apoyada, dactilológico en palma y / o escritura en mayúsculas en su mano. Para comunicarse con personas que no conozcan su sistema de comunicación, existe la figura del guía-intérprete, que además de guiarlo en lugares no conocidos, interpreta las interacciones de la persona sordociega con otras personas.
En España hay entre 6.000 y 12.000 personas sordociegas y un porcentaje muy elevado corresponde a Ceuta, tanto es así, que la vicepresidenta de APASCIDE Nacional, es la presidenta de esta entidad en Ceuta.
Este año quiero dar mi más sincera enhorabuena a la asociación de padres de sordociegos de Ceuta, porque además del stand que se instala en el centro de la ciudad cada año para informar y sensibilizar a la ciudadanía, este año han ido un paso más allá organizando la actuación del grupo de teatro “los sin sentidos”.
Una iniciativa que pone de manifiesto que hay muchas posibilidades de potenciar las capacidades y que es preciso visibilizar las posibilidades que las personas sordociegas tienen de integrarse y de normalizar su participación en la sociedad.
Los sin sentidos es un proyecto de música-teatro de integración, en el que participan personas sordociegas, sordas y oyentes cuyo objetivo es demostrar la superación de barreras para que la discapacidad no sea un obstáculo en la expresión cultural de este colectivo, además de sensibilizar a la sociedad.
Este grupo teatral de integración, actualmente está formado por voluntarios que junto con personas sordociegas tomaron la iniciativa para sensibilizar y concienciar sobre los logros que pueden alcanzar las personas con discapacidad, a través del teatro. Un grupo que nos hizo pasar un buen rato en el que pudimos, además de disfrutar, empatizar con las personas que viven con una diversidad funcional. “El que quiso torear y no encontró la plaza” es una historia en clave de humor, pasión, ternura y sensibilización ambientada en el mundo taurino. Enhorabuena a la asociación de padres de sordociegos, a los colaboradores y voluntarios y especialmente a esos actores que nos demostraron una vez más que la participación normalizada es posible.
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