Los ‘Scouts’ se han topado con un obstáculo inesperado: un grupo de vecinos de Bermudo Soriano, la barriada que alberga su sede desde hace casi cinco años, les ha declarado la guerra.
Los organizadores y responsables del grupo aseguran estar siendo víctimas de “constantes actos de vandalismo” en los que estarían implicados los menores de ese entorno con la complicidad incluso de algunos padres. Según el relato del acoso que dicen sufrir, éste se traduciría en “agresiones, insultos, escupitajos...”. El último suceso de esa larga lista ha sido el ataque contra la puerta de entrada al local, que amaneció hace días con pintadas.
“Nunca habíamos tenido problemas, pero de unos meses hasta hoy sufrimos ataques constantes. No sé si es que piensan que hemos venido a quitarles el barrio o qué pueden imaginar”, explica una de los responsables. En el origen de esa manifiesta animadversión, los ‘Scouts’ sospechan que puede figurar la creencia de los jóvenes de que los balones que quedan atrapados en el tejado del local no son devueltos a propósito. “Los embarcan y piensan que no se los queremos dar. En alguna ocasión hemos traído incluso una escalera de bomberos para limpiar y hemos aprovechado para dárselos, pero es que no tenemos forma de acceder hasta allí, y eso parece que no lo entienden ni pequeños ni mayores”.
Sea ésa o no la causa, aseguran que desde que arrancó el acoso han padecido “atropellos con bicicletas, nos escupen, nos insultan, nos convierten en el tiro al blanco, disparan con la pelota contra la puerta de entrada al local, que han convertido en portería... Nos han tirado piedras, huevos, nos hacen pintadas...”, relatan. E incluso, añaden, han tenido que oír insultos de adultos y algún amago de agresión.
El local social, situado en la plazoleta de la barriada, fue cedido a los ‘Scouts’ por la Ciudad. Suele utilizarse sólo una vez por semana, los sábados, aunque el resto de días algún miembro puede acercarse para preparar las actividades. Los organizadores reconocen que algunos padres han barajado la posibilidad de retirar a sus hijos porque temen que regresen con “una pedrada, la ropa con escupitajos o una bicicleta pinchada...”. La Asociación de Vecinos ya ha sido informada, pero poco puede hacer ante la actitud de un grupo reducido. “Nos llega a dar miedo subir solos por las posibles agresiones. Es cosa de niños, pero también de padres y sobre todo de educación”, lamentan.






