Esta plataforma, que aglutina de momento a una treintena de pasajeros, auspiciada por la asociación de consumidores ADICAE, se presentó públicamente con el objetivo de recabar en las próximas semanas toda la documentación de los afectados, según añadió el representante de la asociación Ramón Cortés, para formular en cuanto sea posible una reclamación conjunta por daños físicos, pérdidas o desperfectos materiales y daños morales. “Sabemos de perjudicados que se han dirigido a la compañía y no se les ha atendido”, indicó Cortés, que lamenta el trato recibido hasta ahora.
De momento, a los viajeros se les ha pedido que conserven los documentos originales: billetes de barco, tarjetas de embarque y parte de lesiones , especialmente, documentación que se podrá presentar en la sede de ADICAE (Galería Comercial de los Remedios, local 4) los lunes y los miércoles por la tarde (a partir de las 19.00 horas).
Matoso y el resto de pasajeros que comparecieron ante la prensa relataron como vivieron la experiencia más nefasta de sus vidas. “Podíamos haber naufragado”, argumentó Alejandro Borrego, que llegó hasta la bodega “hasta que me di cuenta de que un había otro barco dentro. Estaba aterrorizado”. Los pasajeros aseguran que el capitán solo bajó dos veces a dar información y consideran “una temeridad” la maniobra, que luego resultó exitosa, de separar los dos buques en plena noche. “El capitán de un barco de Balearia quiso hacer la evacuación y no lo dejaron, y nosotros sin poder salir del salón” lamenta Borrego. Además recuerda que, cuando el barco comenzó a navegar en dirección a Ceuta “sabíamos que estaba entrando agua, lo que hacia que todavía lo viviéramos con más miedo”, añade por su parte Isabel Meléndrez, enfermera de profesión, que asistió al herido más grave con un chaleco salvavidas que estaba roto “y que hicimos trizas para inmovilizarlo”, recuerda para criticar que en el buque de pasajeros “no existiera lo más básico de cualquier botiquín”. Tampoco chalecos salvavidas para niños, afirma.
“Cuando estás en alta mar no sabes qué te puede ocurrir, nosotros estábamos a la deriva , sin información apenas y con la tripulación igual que nosotros”, añade otro de los viajeros. “Las dos primeras horas nos decían que no pasaba nada, pero estaba todo el mundo aterrorizado”, indica Alejandro. De momento, ni ADICAE ni la plataforma saben a cuánto pueden ascender la cuantía de las reclamaciones, aunque por ahora se dedicarán a recabar información y ponerse en contacto con el resto de los pasajeros de la travesía. “Hay que tener en cuenta que había muchos que no eran de Ceuta, que veían solo a pasar el dfin de semana, como alguna familia con la que estamos contactando en Jerez, y otros que iban en dirección a Marruecos”, añaden. En total viajaban 184 pasajeros, entre ellos diez niños. “Menos mal que no era un barco de mediodía, sino el número de heridos y accidentados habría sido mayor”. Los pasajeros han señalado además que esperarán a conocer los resultados de la Comisión de Investigación de Accidentes Marítimos para decidir si emprenden acciones penales.
Testimonios
Miguel Matoso - Portavoz plataforma
“Mi hijo de 10 años tiene una pierna escayolada por el golpe y está traumatizado desde aquella noche”
Luis Sentís - Pasajero afectado
“Sentí un golpe fuerte y ví a la gente saltar por los aires de sus asientos. Pensé que había volcado un camión o que había un atentado”
Alejandro Borrego - Pasajero afectado
“Nos encerraron a todos en uno de los salones sin decirnos nada. Estábamos aterrorizados y la única salida estaba cerrada. Estaba angustiado y me puse llorar””
Isabel Meléndrez - Pasajera afectada
“Inmovilizamos al herido más grave cortando un chaleco salvavidas que estaba roto y taponamos la herida con trapos de cocina”.









