Como si de una procesión de Semana Santa se tratara, los manifestantes cumplieron ayer rigurosamente con el tiempo establecido para su recorrido por el centro de la ciudad: 30 minutos de la Plaza de los Reyes hasta la ‘carrera oficial’, Gran Vía.
En esta ocasión la furgoneta de Comisiones Obreras (CCOO) no circuló por las calles peatonales. En su ausencia, transitó un vehículo de tracción humana, una bicicleta, con tres banderitas del sindicato. En lo que se refiere al corte en las intersecciones, la manifestación también cumplió con la última resolución del delegado del Gobierno, José Fernández Chacón que, avalada por la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), prohibía “la interrupción gratuita del tráfico en los cruces con las calles adyacentes al recorrido fijado más allá del tiempo necesario para atravesar los mismos desde la cabeza de la cola de la manifestación”. Y así se hizo, los manifestantes pasaron por las intersecciones sin parar ni entorpecer a vehículo alguno.
En el tercero de los tres puntos marcados en la resolución, el ruido, sí hubo polémica. Tal y como indica el documento realizado por el representante gubernamental, está prohibido el uso de la megafonía u otros elementos ruidosos “en la medida en que estos impliquen la generación de emisiones sonoras superiores a los límites marcados por la normativa específica aplicable en la materia” -Ordenanza Municipal sobre emisión de Ruidos, Vibraciones y otras formas de energía-.
Este asunto fue polémica desde el inicio de la concentración de ayer, donde el secretario de Organización de la organización sindical que apoya a los manifestantes, Ramón del Valle-Inclán Moreda, fue multado por el uso de megafonía, en vez del vehículo que la portaba.
El funcionario de la Policía Local encargado de las mediciones comenzó a medir al paso de la manifestación por la Plaza de la Constitución, continuando esta labor hasta la misma puerta del Palacio Autonómico. El sonómetro llegó a marcar 100 decibelios, según la Ciudad Autónoma, cuando el límite permitido hasta las 23:00 horas es de 86. No obstante, a lo que marcaba el sonómetro había que restarle el sonido ambiente sin la manifestación.
La polémica en lo que se refiere al ruido está también en que el sonómetro utilizado no sirve para sancionar judicialmente. Éste ha sido cedido por Prevención en Riesgos Laborales debido a que el que se utiliza para estos casos lleva tres meses en Madrid esperando para ser arreglado.
El agente de la Policía Nacional emitió un informe sobre las mediciones, que se traslada a la Consejería de Sanidad y Consumo de la Ciudad Autónoma y a Delegación del Gobierno.
Una marcha sin incidentes
La primera de las manifestaciones de esta nueva etapa transcurrió sin incidentes ni problema alguno, y las únicas molestias que sufrieron los ciudadanos fue la del ruido.
La organización sindical que apoya las manifestaciones ya indicó que el sonido que emitirían dichas manifestaciones sería “similar a una procesión de Semana Santa o a un pasacalles”, algo que se cumplió ya que hasta el ritmo coincidía con el de los tambores que acompañan a las procesiones.
Protestas diarias
Estas manifestaciones se volverán a repetir de lunes a viernes durante todo el mes y se realizarán en ambos sentidos.
Los manifestantes dicen haber vuelto a la calle tras una tregua dada a la Ciudad Autónoma después de que -dicen- ésta les prometiera que solucionaría sus problemas de desempleo.
La organización sindical que apoya a estos parados asegura que seguirá ofreciéndoles su colaboración hasta que ellos decidan.






