Los cuatro soldados de Regulares que fueron detenidos el pasado martes en el Acuartelamiento González Tablas quedaron ayer en libertad con cargos, tras prestar declaración sólo en sede policial. Una vez se termine la llamada ‘Operación Catedrático’ desarrollada por la Policía Judicial del Instituto Armado, se les tomará declaración en sede judicial por parte del magistrado del número 5 que instruye el caso, por un presunto delito de falsedad documental.
Respetando el trabajo que se está llevando a cabo desde la Guardia Civil para proceder a la detención de más personas, se puede confirmar que la falsificación en sí de los documentos se hacía en la península (en un punto de la zona de Levante) y era llevada a cabo por un individuo que disponía de infraestructura para expedir copias falsas a través de plantillas de ordenador. La soldado detenida en Ceuta era quien se encargaba de poner en contacto a quienes querían tener ese certificado con el autor de la copia falseada. Los soldados abonaban entre 200 y 300 euros por disponer de ese documento, supuestamente expedido por el Ministerio de Educación, con el que fingían tener unos estudios para poder acceder a la permanencia y renovar, de acuerdo con los requisitos solicitados por el Ejército. Los tres miembros de Regulares detenidos el martes habían pagado por ese certificado, mientras que su compañera era la que había servido de enlace al parecer sin cobrar ‘comisión’ alguna. Hay más soldados, de otras unidades, que habían pedido ese certificado pero todavía no les había llegado y al menos otros tres que ya lo tendrían.
La Comandancia General no ha remitido comunicado alguno para saber el alcance de esta operación y si sólo son soldados los que se habrían servido de estas compras.






