Durante algunos días veremos la ciudad empapelada con carteles anunciando la llegada del circo, “Gran Circo Royal”. Los circos pueden ser divertidos y muy llamativos tanto para adultos como para niños; el problema es cuando utilizan animales en sus espectáculos.
Los animales utilizados en los circos están obligados a llevar toda una vida de sufrimiento. Se les priva de libertad en pequeñas jaulas donde pasan la mayor parte del tiempo sin poder hacer nada, simplemente saldrán encadenados para entrenar o realizar los trucos que aprenden a base de tortura física y psicológica.
Leones, tigres, elefantes, caballos, cocodrilos, etc, muy lejos del lugar que les corresponde, separados de sus familias, viajando durante kilómetros y kilómetros encadenados en pequeñas jaulas para acabar de pueblo en pueblo, de país en país realizando una y otra vez trucos absurdos que naturalmente no realizarían si no fuera por el sometimiento y la violencia de sus entrenamientos.
Dentro de las carpas durante el espectáculo, veremos animales que aprendieron a rendirse a base de golpes, animales que han aprendido que están indefensos y se rinden ante eso. Sin embargo, se aplaudirá el valor malentendido del hombre que mete la cabeza entre los dientes de un cocodrilo, lo gracioso de un elefante realizando comportamientos humanos o la belleza de unos caballos blancos realizando movimientos, bajo la amenaza del látigo que les castiga.
Después cuando todo el mundo se vaya, volverán a sus jaulas, frustrados y enloquecidos, con graves problemas psicológicos que jamás podrán superar porque todo marcha en su contra. Al día siguiente, les espera otro pueblo, otra ciudad u otro país que haga uso de su maltrato como entretenimiento.
Lo que podemos hacer cada uno de nosotros es no asistir, negándonos a participar de este sufrimiento. Los seres humanos tenemos muchas formas de entretenernos sin usar a otros animales y cada vez más países y ayuntamientos se proclaman ciudades libres de circos con animales. Podemos hacerlo si queremos avanzar como lo hacen otras ciudades éticas y respetuosas que se unieron a esta iniciativa. Dar pequeños pasos no cuesta nada. Digamos: circos sí, pero sin utilizar animales.





