Siempre he sido partidario de las historias locales. Aquellas que las narran desde la visión local: autonomía, ciudad y pueblo. Creo que para descubrir el inicio del rock y su posterior desarrollo son más importantes estas historias. La visión local, directa, escrita o hablada por los propios protagonistas. En cada sitio fue distinta y con hechos propios.
Después de leer detenidamente historias de casi todas las autonomías, ciudades y de algún pueblo, hay un hecho que me ha llamado mucho la atención. En la mayoría de lugares se atribuyen de una u otra manera y por distintas causas ser pioneros. Y todas ellas llevan algo de razón.
La introducción del rock en dos autonomías tan distantes como Canarias y Galicia se debió al mismo hecho. Eran –hoy no tanto- pasos obligatorios de los mercantes británicos. Esto permitió el intercambio e introducción de discos con los marinos. Vinilos que a España no llegaban. Baleares que ya destacaba en el mundo como destino turístico, especialmente Ibiza y Mallorca, recibía a turistas británicos y americanos con sus propios discos. Grandes de la música actuaron en las Islas antes de adquirir fama mundial. Sevilla y Zaragoza descubrieron el rock gracias a las bases americanas. Andaluces y maños conocieron e imitaron al primer Elvis gracias a los marines de ambas bases. Barcelona por su proximidad a la frontera tuvo más fácil el hecho de conseguir discos y algo parecido sucedió con Valencia. Madrid también tuvo su sello personal. Como capital del país era la sede familiar de la mayoría de funcionarios de alto rango destinados en el extranjero. Esto permitió a los hijos de estos funcionarios poder adquirir discos originales y traerlos a España. Esta es una de las razones por la que el rock en Madrid empezó a desarrollarse con fuerza en los Colegios Mayores. Residencias elitistas a la que asistían muchos de los hijos de estos funcionarios.
Por esta razón creo que son mucho mejores las historias locales. El descubrimiento y posterior desarrollo del rock en España es distinto dependiendo del lugar y como veremos también lo fue en el tipo de música.
Hoy traigo a las páginas del Faro un libro que considero el mejor de los publicados últimamente:
Historia del Rock Vasco de Elena López Aguirre - Ediciones Aianai 2011
Después de Lluvia, Hierro y Rock&Rool, libro de Álvaro Heras que se limita a Bilbao, se publicó este volumen de la músico, periodista y escritora Elena López Aguirre. Uno de los principales aciertos de este voluminoso libro de 650 páginas es el hecho de no ceñirse exclusivamente al espacio tiempo-rock.
La autora ha realizado un exhaustivo recorrido por la música del país vasco desde el siglo XIX hasta hoy día. Con una enorme aportación de datos que a veces resulta abrumadora, Elena López nos muestra el desarrollo y la aportación vasca al rock. Este gran trabajo de investigación consta de veintinueve capítulos. En ellos la autora recorre la historia del rock en Euskadi pero no se limita solo a la música. Elena López realiza una destacada reflexión sobre cultura, política, deportes y sociedad. Todo ligado directamente con el movimiento musical.
La lectura del libro nos muestra una versión propia, algo distinta a la que a veces se nos ha ofrecido. No elude la autora ningún tema por delicado que sea. Prueba de ello son dos capítulos muy importantes del libro.
El primero es el dedicado a Ez Dok Amairu, movimiento cultural nacido en 1966 y a Euskal Kautagiutza, nueva canción vasca. La historia del movimiento que agrupó a los más importantes cantautores ligados al nacionalismo está descrita paso a paso. Desde su creación hasta su desaparición.
El segundo capítulo es sobre el nacimiento y desarrollo del denominado Rock radical vasco. Rock que siempre ha estado rodeado de polémicas, prohibiciones y acusaciones de ser una parte más del sector más radical del nacionalismo vasco. La autora analiza los hechos con todo detalle, desde el primer concierto hasta las posibles conexiones políticas.
Los restantes capítulos del libro recogen un impresionante trabajo de investigación sobre: cancioneros, orfeones, orquestas, conjuntos, todas las variantes del rock, heavy, sinfónico, punk, tecno, pop, rap, etc., pasando por algo tan importante como preguntarse si realmente hubo un jazz vasco. La prensa, conciertos y la inolvidable e importante radio también merecen una atención especial. Si al libro hay que ponerle alguna pega es la escasa aportación grafica.
Es un trabajo muy bueno que a los amantes de rock nos aporta mucho. Un excelente libro que merece ser conocido a mayor escala. No solo en el país vasco.





