Son cuestiones que habitualmente casi no ocupan espacio en los medios de comunicación porque no tienen un carácter noticioso. Sin embargo, las quejas que desde hace medio año recogen a diario el equipo de controladores de barrio son cuestiones que afectan a los vecinos y que les preocupan porque influyen en su nivel de bienestar.
Hasta ahora estos controladores han registrado 2.800 incidencias planteadas por los residentes de cada una de las seis áreas en las que tienen divididas la ciudad, una para cada controlador. En ese elevado número (una veintena de quejas al día si no se contabilizan los sábados y los domingos) se incluyen hechos que no requieren más que la comunicación al correspondiente área del ayuntamiento para que queden inmediatamente solucionados. A veces, las incidencias no van más allá del aviso sobre la rama medio quebrada de un árbol. De hecho, 1.500 inciencias, más de la mitad registradas, ya han quedado resultas. Este operativo, puesto en marcha por el propio presidente Vivas al empezar la legislatura, demuestra que algunos de los problemas que preocupan a los vecinos muchas veces no requieren soluciones que deban pasar por complicados proyectos ni grandes inversiones. Es suficiente con una comunicación fluida entre la Administración y los administrados y con una predisposición por parte de la primera para abordar los asuntos que afectan negativamente al día a día de los segundos. Eso por un lado, porque por otra parte, como ha quedado demostrado con el problema de la basura, a veces la solución está a este lado del mostrador. El 70% de las quejas de los vecinos está relacionado con la limpieza viaria, pero una parte de éstas tienen que ver más con comportamientos poco cívicos por parte de los vecinos que con deficiencias en el servicio que presta la empresa adjudicataria. Indicencias por el mal olor procedente de los contendores de basura, por ejemplo, son fácilmente solucionables si todos los vecinos respetan el horario para deshacerse de sus desperdicios domesticos. En ocasiones está justificado exigir mayor eficacia a la compañía encargada de la limpieza viaria, pero otras veces bastaría con que los ciudadanos nos esforzáramos para no ensuciar más allá de lo inevitable.





