La presentación de la Nueva Oficina Judicial vino cargada de buenos presagios. El Ministerio arropó oficialmente un proyecto con el que se busca lo que todos queremos: una justicia ágil, que dé la respuesta que el ciudadano espera y en la que no se eternicen los procedimientos. Si la NOJ ayuda a romper los fallos que arrastra el sistema judicial, buena será. Las patas de este nuevo sistema de organización son dos y si ambas se encargan de sostener el proyecto, los resultados repercutirán directamente en el ciudadano.
A nadie cabe duda del apoyo que, desde los distintos colectivos judiciales, se ha dado a la NOJ. El Colegio de Abogados, los jueces, fiscales y altas instituciones han mostrado públicamente la necesaria modernización judicial. Lo han hecho con escritos claros y de obligada lectura, en el caso del magistrado Fernando Tesón y del presidente del TSJA, Lorenzo del Río. Lo han hecho también acogiendo charlas para dar a conocer el proyecto, como ha sido el caso del Colegio de Abogados. Pero ¿y el apoyo igual de necesario de los funcionarios? Esa otra pata de la NOJ sigue coja. A estas alturas, de los sindicatos que representan a los trabajadores no se conocen más que quejas, escritos con mucha carga crítica, informes denunciados, posturas opuestas de todo tipo. El Ministerio conoce al dedillo que para que el proyecto de modernización judicial cuaje en Ceuta va a necesitar del apoyo de todos los funcionarios y de su implicación. Si ésta no llega, la NOJ no tendrá los resultados anunciados y, por otra parte, deseados por todos. ¿Alguien puede estar en contra de que la justicia sea más ágil, de que se mejore la atención al ciudadano, de que posibilite nuevas vías de difusión? Salvo que haya intereses oportunistas que vayan más allá del general por todos buscado, es imposible sostener esta tesis.
La justicia y su mejora es la gran asignatura pendiente en Ceuta. Nunca se ha dado la atención debido a un sector convertido en la malquerida, a un sector que ha recibido cuantiosos anuncios de construcción de una única sede judicial y tan solo ha obtenido traiciones políticas, una detrás de otra. No atender al sector judicial como se merece es algo que repercute negativamente en todos los ciudadanos.
Hoy todo son promesas, anuncios y esperanzas en que la situación mejore, en que los profesionales dispongan de mejores medios y más personal para trabajar como saben. El futuro pinta bien para una justicia de calidad, pero requiere de la implicación, compenetración y trabajo de todos. Hoy por hoy esa unión no existe. Bueno para Ceuta es que se avance en la cohesión necesaria para que la NOJ y la futura Oficina Fiscal sean todo un éxito en la ciudad.





