Han sido las madrugadoras. La Asociación Al Ambar ha preparado un desayuno para celebrar un día en el que las mujeres son protagonistas “como todos los días, porque no paramos de luchar por ellas”, explica la presidenta, Habiba, que no pierda la esperanza en que las cosas irán mejorando “por muy difícil que se ponga la situación”. A su lado decenas de mujeres luchadoras. Las más mayores, recuerdan cuando iban a buscar el agua a Sidi Embarek o a la frontera y las más jóvenes buscan trabajo “la mayoría limpiando casas o ayudando al cuidado de niños y ancianos o en el Plan de Empleo, esas son las únicas salidas que parece que tenemos las mujeres de la barriada”, denuncian desde Al Ambar. Además no se olvidan de las marroquíes con hijos españoles y que se encuentran sin ningún derecho y anuncian que la asociación seguirá luchando porque la mujer tenga su sitio reconocido en la sociedad, consciente de que la sede sirve de lugar de encuentro y esparcimiento para ellas, que sólo salen de casa, en muchos casos o para recoger a sus hijos del colegio, o para ir al médico si son más mayores. Ayer les ha tocado disfrutar.






