
Los vecinos del portal 1 del Bloque 4 del Poblado Legionario esperaron ayer más de seis horas a que llegara la ayuda para solventar una inundación que soportan a menudo desde que llegaron a las VPO. Piden una solución efectiva
A las 7:30 de la mañana llamaron ya al servicio de Emergencias solicitando ayuda porque el agua estaba inundando los garajes y los bajos del bloque. Fatima, enferma del alzheimer, gritaba por la ventana pidiendo auxilio pensando que un río se había desbordado o el mar se tragaba su casa. Junto a ella, los vecinos del bajo, todos mayores y enfermos, pedían ayuda asustados. Pasaron más de seis horas hasta que por fin llegaron con una cuba para limpiar las cañerías y solucionar el problema. “Sólo de manera temporal. Es lo que siempre hacen, pero estamos ya hartos, indignados, queremos irnos de aquí porque desde que llegamos, estos pisos son una ruina y nadie responde por ellos y como siempre somos los ciudadanos los que pagamos el pato cuando religiosamente abonamos los impuestos”. El presidente del Bloque 4 del Poblado Legionario, Yusef Mohamed, lamenta y pone voz a todas las familias que residen en unos pisos “a los que llegamos, contentos, hace apenas seis años y que cuidamos tanto que somos ejemplo para muchos y nos han felicitado... pero ya no soportamos más esta pasividad de los responsables que ven cómo nos ahogamos en aguas fecales y no hacen nada para ayudarnos. Estamos marginados. Esto es una vergüenza”. El hedor repugna a medida que uno se acerca a la zona. Las aguas fecales y las potables se unen y debido a una cañería atascada a causa de un codo que está mal puesto en el el alcantarillado tal y como les han informado desde Acemsa. En Emvicesa aseguran que también les dan largas. “Y unos por otros, el problema sigue sin solucionarse y nosotros viviendo en estas condiciones”, denuncian los vecinos, que desde que llegaron a las viviendas, sufren problemas con las humedades y las cañerías. “En 2008 nos dieron la palabra de que arreglarían este problema. No han cumplido y seguimos así. ¿Hay derecho?”, se pregunta el presidente del bloque junto al representante vecinal de la barriada, Abdelah, que recuerda que “hemos denunciado esta situación muchísimas veces pero de aquí nadie se acuerda”. Mientras todos ayudan a achicar el agua que comenzó a salir por los retretes de repente, los más afectados lloran si son conscientes o dicen, como Fatima que sufre alzheimer, algo que no se le ha olvidado mientras espera sobre una cama a que recojan todo el agua del piso y a que vengan a resolver el problema: “Somos pobres y a los pobres nunca les hacen caso”. Los vecinos están desesperados y piensan movilizarse.
EMVICESA lo revisará y arreglará “si fuera el caso”
Desde la Empresa Municipal de Vivienda han explicado que se han ocupado constantemente de las reparaciones de ese inmueble y que pasado un tiempo es responsabilidad de los propietarios el hecho de reparar las averías que se vayan produciendo. El viernes, no obstante, se han comprometido a enviar a los responsables del departamento técnico para revisar el problema y concluir de quién es responsabilidad. Si fuera de Emvicesa, se harían cargo tal y como aseguran han hecho siempre que han tenido que hacerlo.
LOS PROTAGONISTAS
Una centenaria. Fatima tiene cien años y no entiende por qué una casa tan nueva tiene tantos desperfectos. Ayer aguardó horas sobre un sofá para no mojarse.
“Auxilio que me ahogo”. Eso es lo que gritaba esta vecina al despertarse. Enferma del alzheimer, creía que el río llevaba su casa y aterrorizada, lloraba y gritaba auxilio.
Mejor en mi barraca. Dice que había ratas, pero sabía que el agua no les ocasionaba daños cada mes. Mina, llora desesperada mientras achica agua.






