Salvando las distancias trasoceánicas en Madrid tuvimos a una candidata emergente que iba camino de hacerse con la alcaldía, a una jovencísima Trinidad Jiménez a la que vistieron con una chaqueta de cuero, (la famosa "chupa"), que le quedaba hecha a medida. Toda su carrera electoral iba directa hacia la Casa de la Villa preocupando al candidato Gallardón pero, ¡de repente!, aquella chica dispuesta a comerse el mundo pensó que en la M-30 había que poner semáforos, (semáforos en una vía de circunvalación rápida). Ahí se acabó su gloriosa carrera hacia la alcaldía madrileña porque nunca mas levantó el vuelo.
Las carreras políticas no están exentas de momentos para olvidar que se lo digan a Berlusconi que de su "boca-chancla" hizo un estilo de gobernabilidad insoportable, ("inviertan en Italia, allí están las secretarias con las mejores piernas del mundo").
Pero el paso dado por Mitt Romney le puede costar las aspiraciones que le quedaban. Se lo ha puesto fácil a Obama sólo tiene que decir que él es partidario de los aviones con la ventanilla fija de toda la vida.
Supongo que igual que en esas cadenas ñoñas de internet en las que se afirma que cada vez que alguien tiene una mala idea muere un gatito en Kuala Lumpur habrán sacrificado a un asesor de Matt Romney porque, naturalmente, un político nunca tiene la culpa de sus sandeces y tonterías (solo aquellos que les votan).
Este zoquete aspira a ser el hombre más poderoso del mundo, en realidad es todo un descubrimiento, si no es en la Casa Blanca es posible que nos depare días de gloria en otros lugares igual de conocidos, tal vez aspire a la presidencia de Ryanair. Ha nacido una verdadera estella.





