Varios de los valores esenciales sobre los que se cimienta la UE –libertad, justicia y seguridad- están siendo vaciados de contenido en las fronteras exteriores. Así lo atestiguan los informes anuales de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) y de la red Migreurop, cuya lectura puede resultar de particular interés en el contexto ceutí. Sendos trabajos han sido publicados durante el mes de marzo y abordan los efectos del régimen fronterizo de la Unión.
El balance realizado por la APDHA, “Derechos Humanos en la Frontera Sur 2012”, aporta y contextualiza datos cruciales para comprender qué ha sucedido durante los últimos meses en el segmento ceutí de la frontera exterior comunitaria. El informe subraya que el número de entradas irregulares se incrementó en 2011 en un 125 % con respecto al año anterior.
También detalla cómo, en buena medida, y pese a que siguen produciéndose entradas a través de perímetro terrestre, el aumento de los cruces hacia Ceuta se ha nutrido sobretodo de accesos por vía marítima. Los datos certifican el pico alcanzado en 2011 en el tradicional serpenteo cuantitativo de entradas (1.258). Asimismo, a diferencia de lo que suele ocurrir con los datos ofrecidos por instancias oficiales, el informe de la APDHA incorpora también la cifra de inmigrantes muertos (13) y desaparecidos (17) en su intento por cruzar los márgenes cuasi-impermeabilizados de la Ciudad Autónoma.
A su vez, el trabajo llevado a cabo por la red Migreurop, “En los confines de Europa. La externalización de los controles migratorios”, explora las consecuencias de la subcontratación a terceros países de las tareas de securización de las fronteras de la UE. Examina, por ejemplo, las prácticas de control migratorio implementadas en los límenes de Turquía con Irán. Y, asimismo, arroja luz sobre las situaciones a las que deben hacer frente los inmigrantes que, en rumbo hacia la UE, son retenidos en espacios de detención de difícil acceso, como buques y puertos.
El trabajo de Migreurop resigue parte del trazado de la nueva cartografía de “áreas de espera” para inmigrantes y refugiados que ha ido configurándose de forma gradual sobre los márgenes de Europa. Se adentra en un paisaje periférico poco conocido donde, según denuncia la organización, con frecuencia se vulneran derechos humanos fundamentales.
En esta tesitura, los trabajos de la APDHA y Migreurop vuelven a poner de relieve que el actual modelo de fronterización exterior de la UE no es inocuo. Y que su coste humano y su consiguiente peaje moral no son colaterales, sino consustanciales a dicho modelo.
La proliferación de “espacios de inmovilización” en los contornos espaciales y jurídicos de la UE no sólo contribuye al confinamiento de inmigrantes y refugiados. También contribuye al auto-confinamiento moral de la UE. La declaración de objetivos de la Agencia Europea para la Gestión de las Fronteras Exteriores, Frontex, comprende la promoción de la libertad, la seguridad y la justicia. Eso, al menos, promulga su logotipo. Pero dichos valores parecen tener fronteras para la UE y resultan amenazados en lo tocante a las políticas hacia las personas que desean entrar en la UE sin la documentación necesaria.
Este confinamiento y discriminación espacial de los valores de la UE no está justificado. Y además es contraproducente. Representa un ataque frontal a algunos de los principios esenciales que envuelven a la propia retórica de la UE y los vacía de contenido. Al fin y al cabo, ¿qué significan la libertad, la justicia y la seguridad si son válidas para unos pero no para otros?
Nijmegen Centre for Border Research /Radboud Universiteit Nijmegen





