Leche, azúcar, huevos, pan y almíbar. Son los ingredientes que se emplean en la elaboración del dulce más típico de Semana Santa: la torrija.
De origen europeo, la torrija o torreja, como se le conocía en sus inicios, en España aparece documentada en el siglo XV. Al parecer era un plato que se ofrecía a las parturientas para su recuperación. A comienzos del siglo XX se servía en las tabernas de Madrid acompañada de un vaso de vino.
En la pastelería Vicentino llevan elaborando este producto desde hace años. Ya en Cuaresma, los fogones comienzan a funcionar desde bien temprano para ofrecer al público la mejor de las torrijas.
Al día se elaboran unas 150 torrijas rellenas. Son las más demandadas por el público.
Este dulce sigue siendo el más reclamado por los paladares ceutíes tanto en Cuaresma como en Semana Santa. Pero el Vicentino también ofrece otro dulce típico de estos días: la torta de pascua.
En cualquier caso, torrijas o torta de vigilia, cualquier opción es buena para endulzarse la Semana Santa.





