Tal como vino, se fue. La ‘tanqueta lanza agua’ desembarcada el lunes en Ceuta, trasladada para su carga al Parque de Bomberos y puesta a prueba ayer en el perímetro no sirve. Algunos mandos de la Guardia Civil habían visto con buenos ojos el empleo del cañonazo de agua para disuadir a las personas que intentan cruzar el vallado. La Delegación del Gobierno se había sumado a una aprobación que se enmarca en el concepto que mantienen sobre la inmigración y la frontera: la ‘tanqueta’ y los ASALTOS van de la mano. Pero también había voces que no aprobaban la idea alocada de rechazar a los que nada tienen con este sistema; voces a los que la realidad les dio la razón cuando se pudo comprobar in situ que el vehículo especializado de la UIP que iba a ser cedido por la Policía Nacional a la Guardia Civil no tenía utilidad alguna. Incluso los mandos de la Policía en Ceuta ya habían advertido de la alocada idea. Pero ya saben, debe haber quien necesita golpearse contra la pared de forma continuada para darse cuenta que sus pensamientos son, no solo erráticos, sino ridículos. Las críticas no se hicieron esperar. Y no solo llegaron de mano de oenegés y medios de comunicación, sino también de muchísimas personas que se llevaron las manos a la cabeza con la sola posibilidad de que se quisieran utilizar estos medios en un escenario fronterizo falto de criterio y de determinación. Un escenario en el que la clase política juega a ocultarse detrás de las acciones ordenadas a los guardias civiles para luego dejar las consecuencias a quienes están al pie del trabajo. No sorprende. Siempre fue así. Si me preguntan si me sorprendió la idea de la ‘tanqueta’ les diré que no, nada más se puede pensar de quienes avanzan cual pollos sin cabeza.





