La reforma sanitaria se enmarca dentro del Pacto por la Sanidad y los Servicios Sociales que ha propuesto el Gobierno para garantizar con el consenso de la mayoría de Comunidades Autónomas, la viabilidad y sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud. Esta reforma ha sido absolutamente necesaria ante la enorme deuda de 16.000 millones de euros que este Gobierno ha heredado del Gobierno del PSOE, sólo en el ámbito sanitario y además, viene a suponer un ahorro de 7.000 millones de euros que representan el 10% del gasto sanitario público.
La sanidad española seguirá siendo universal, pública, gratuita y de máxima calidad.
La reforma garantiza, que la asistencia sanitaria va a seguir siendo gratuita porque no se va a cobrar por asistencia sanitaria y además, seguirán siendo gratuitos los servicios de prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación que se dispensen en centros sanitarios; asimismo, será gratuito el transporte sanitario urgente.
Es una reforma equitativa porque todos los ciudadanos tendrán las mismas prestaciones en el conjunto del territorio nacional, con una Carta Común de Asistencia Sanitaria.
Es una reforma Universal porque ninguna persona, nacional o extranjera va quedar desatendida; pero sí, que se evitará el uso fraudulento y se controlará el turismo sanitario. Es una medida que supondrá un ahorro de 1.500 millones de euros y además, permitirá a España poder facturar de manera más rápida y directa a los países de origen.
Se conseguirá con esta reforma, que, el sistema de salud sea más eficiente y eficaz con el impulso del uso de genéricos y el ajuste de los envases a la duración de los tratamientos; además, se pondrá en marcha una plataforma centralizada de compras que permitirá ahorrar hasta un 50%.
La reforma del modelo farmacéutico solucionará el problema del despilfarro en medicamentos si cada año se destruyen 3.700 toneladas en medicamentos no utilizados.
Es una reforma justa porque los cambios van a proteger a los más desfavorecidos. Los parados sin prestación que antes pagaban el 40%, ahora no pagarán nada. Los perceptores de rentas mínimas de inserción, de pensiones no contributivas y situaciones análogas, quedarán igualmente exentos de pago.
Se busca con la reforma un sistema más justo y solidario en el que aporte más, el que más tiene. Y se establece para los pensionistas unos límites máximos al mes en función de la renta quedando exentos de pago los colectivos menos favorecidos.





