Una pareja de agentes de la Policía Nacional se jugaron la vida ayer hacia las tres de la tarde para salvar a un hombre que se iba a precipitar al vacío en uno de los acantilados del Monte Hacho.
El hecho tuvo lugar muy cerca de la zona de La Sirena, debajo justo de la curva donde se encuentra el Faro. Una familia que se encontraba paseando por allí en esos momentos vieron como una persona de unos sesenta años llegó conduciendo un motocarro hasta este lugar, aparcandolo. A continuación saltó el pretil que da ya al acantilado y tras quitarse la camiseta comenzó a bajar. Esta situación les llamó la atención y cuando vieron que seguía bajando sospecharon enseguida cuales podían ser sus intenciones. Mientras que la mujer comenzó a gritarle para que no continuara descendiendo, su marido intentó parar varios vehículos, pero solamente uno de ellos le respondió, ayudándoles desde arriba, porque lo cierto es que resultaba muy peligroso descender detrás de esta persona. Rápidamente dieron aviso a los servicios de emergencia y los primeros en presentarse fue una dotación del Cuerpo Nacional de Policía. Los dos agentes, jugándose la vida, lograron llegar hasta el mismo borde del acantilado echando al hombre al suelo y reteniéndole hasta que llegaron los bomberos, al igual que también hicieron acto de presencia varios vehículos de la Guardia Civil y una ambulancia. Con cuidado, los miembros del Servicio de Extinción de Incendios bajaron con cuerdas y una camilla, logrando subirle no sin ciertas dificultades. Seguidamente, esta persona fue conducida por la ambulancia hasta el servicio de urgencias del Hospital Universitario. Fueron muchos los curiosos que se pararon en la misma curva que debajo del Faro para ver lo que estaba sucediendo.






