Los yihadistas marroquíes tienen en su punto de mira las comisarías y cuarteles, las representaciones diplomáticas occidentales, los lugares turísticos y los que consideran enemigos ideológicos, según afirma el máximo responsable de la lucha antiterrorista, Abdelhak Jiam.
Director de la Oficina Central de Investigaciones Judiciales (BCIJ, siglas en francés), encargado de centralizar la lucha antiterrorista, sostiene que “la mayoría” de yihadistas marroquíes, cuando viajan a los que llama “focos de tensión” (Siria, Irak o Libia), tienen como objetivo final atentar en su país.
El último atentado de carácter yihadista se produjo en 2011 contra un café en la plaza de Yamaa al Fna de Marrakech, que causó 17 muertos, en su mayoría turistas; posteriormente no se ha registrado ningún otro ataque, aun cuando los desmantelamientos de comandos son constantes, y solo en los últimos diez meses se han desarticulado 23 células, precisó Jiam.
En cuanto a la abundancia comparativa de yihadistas en Ceuta y Melilla y sus regiones colindantes, Jiam considera que esto fue cierto en un primer momento, pero progresivamente la policía marroquí está encontrando células yihadistas “en todas las regiones de Marruecos”. Jiam, un experimentado policía que ha pasado años al frente de la Policía Judicial, considera que estos comandos tienen un recorrido similar: primero, reclutar y enviar yihadistas al “frente de combate”, que en el caso de Marruecos superan los 1.500 salidos para luchar, o más habitualmente para entrenarse.





