La Consejería de Gobernación anda estudiando la forma de hincar el diente a eso de la seguridad. Intentar garantizar la presencia de agentes suficientes como para tranquilizar a la ciudadanía con una estabilidad interna en la Policía resulta complicado. Y tanto lo es que ya han saltado los sindicatos, unidos en la lucha sindicoelectoral, protestando por el movimiento de agentes que terminan pasando de un boquete a otro. La idea del Gobierno es poner en marcha una Policía Local de distritos, que no es más que garantizar que en las zonas más peliagudas se vea y se note una mayor presencia policial. La cifra es mágica: 50%. Números redondos a donde quiere llegar el presidente de la Ciudad, sacando a más agentes a la calle, a patearla y quitándolos de áreas en las que, se considera, no son tan necesarios. El objetivo está marcado y la forma de alcanzarlo también. Sólo queda que en esa especie de templo sagrado en que se ha convertido el polifuncional no se libren otro tipo de batallas que nada tienen que ver son la seguridad.





