La Policía Nacional, a través del grupo de menores GRUME, va a investigar la veracidad del testimonio ofrecido por un menor que confesó, en sede judicial, haber matado a un hombre en noviembre de 2012. La historia ha sorprendido a todos y se trata ahora de saber si lo que cuenta el menor es verídico o no. Fue el propio adolescente el que, motu propio, quiso acudir a sede judicial para contar su historia, después de que, al parecer, hubiera manifestado esta actuación en el centro en donde está acogido.
Según dicho relato, en noviembre del pasado año habría decidido reunirse con otros menores y dos adultos, todos ellos indocumentados, en el entorno del Hacho. Allí consumieron bebidas alcohólicas. Cuando el menor se quedó solo con uno de los adultos sin papeles, éste al parecer intentó abusar de él, lo que habría llevado al chico a coger una de las botellas de alcohol, romperla contra el suelo y hacerle un corte en el cuello, alcanzándole la yugular. Después, para deshacerse del cadáver, lo habría trasladado a la planta de transferencia en donde lo arrojó a una de las máquinas trituradoras de residuos, deshaciéndose así del cuerpo.
Dado el cariz de la confesión, la Fiscalía de Menores solicitó la intervención del abogado que se encontraba de oficio para que asistiera al menor en base a la ley, negándose posteriormente a ofrecer una declaración en toda regla.
La narración del menor tiene puntos poco esclarecidos, tales como la forma en que habría realizado el traslado del cuerpo a la planta de transferencia o cómo pudo deshacerse de él sin ser visto por trabajador alguno. Este asunto es el que convierte la historia cuando menos en extraña y merma su credibilidad. No obstante el asunto es grave, de ahí que se haya remitido a la Policía la capacidad investigadora de los hechos, intentando así saber si lo que cuenta el menor es verdad o no. Ha pasado mucho tiempo para, por ejemplo, encontrar algún resto en el lugar en el que supuestamente se produjeron los hechos. También cabría aclarar si en ese periodo las cámaras de la planta de transferencia captaron alguna incursión extraña o es posible que un ajeno entrara allí portando un cadáver.
Sin cadáver y sin una denuncia
El menor que ha protagonizado esta sorprendente manifestación pudiera estar confesando una realidad o pudiera haber creado esta historia. Cuando menos el asunto es raro: lo es por su narración, pero también por el hecho de que haya sido el propio chico el que haya querido hablar en sede judicial de esto. La persona a la que supuestamente habría matado es un indocumentado. Algo imposible de comprobar ya que resulta inviable que la Policía haya recibido una denuncia por su desaparición. Además tampoco hay cadáver, ya que si es cierto lo que el menor cuenta habría desaparecido entre basuras, erigiéndose en un caso como el de ‘Marta del Castillo’. En el ámbito judicial se ha asimilado el caso con respeto, prudencia, dejando obrar ahora a la Policía. El menor no ha hecho una confesión oficial con asistencia de abogado.