Peligrosa es la situación que podría darse en la promoción de Loma Colmenar si alguna de las personas que están allí acampadas a modo de protesta intenta lo que nadie dice pero todos sospechan: introducirse por la fuerza en una de las viviendas a sabiendas que de allí solo se podría salir con una orden de desalojo firmada por un juez, con las implicaciones y la repercusión que esa imagen puede tener en un momento en el que los desahucios siguen en España a la orden del día.
Nadie quiere esa foto, pero esa imagen tampoco debe interesarse a quienes están protagonizando una protesta que, hoy por hoy, con un sorteo en puertas, carece de sentido.
Esa acampada a las puertas de la promoción de Loma Colmenar, donde la Policía Local está de manera permanente, debe terminar por el bien de todos. Carece de sentido, como carece de sentido todo lo que está ocurriendo desde que a finales de junio se publicara un listado de adjudicatarios al que nunca se le concedió validez. Si se ocupan ilegalmente las viviendas los perjudicados serán decenas, cientos de ciudadanos, que tienen tanto derecho como quienes están allí, a una vivienda pública.





