Los Servicios Comunes deberán ser fragmentados para adaptarse a las instalaciones.
La administración de Justicia en Ceuta lleva padeciendo desde hace años la escasez y deficiencias de unas instalaciones que no cubren las necesidades básicas existentes. A pesar de los esfuerzos del Ministerio por reformar y adaptar los edificios, hasta cinco, en los que se ubican las dependencias judiciales, cada vez es más patente la falta de espacio y la necesidad de crear un nuevo Palacio de Justicia diseñado a imagen y semejanza de la nueva distribución de los órganos judiciales.
La modernización de la Administración y la llegada de la Nueva Oficina Judicial (NOJ) a la ciudad no han hecho sino empeorar esta situación y hacer que las previsiones sean pesimistas. La reorganización de los órganos incluía la desaparición de los juzgados como tal para crear unas pequeñas unidades (UPAD) formadas por un máximo de cinco personas. El resto de funciones se desarrollarían en tres grandes departamentos denominados Servicios Comunes dedicados en exclusiva a algunas de las cuestiones del proceso judicial. El problema es que la distribución de los edificios va a obligar en Ceuta a que estos tres grandes Servicios (con alrededor de 40 funcionarios cada uno) se subdividan y dispersen en diferentes satélites alojados entre las oficinas de los inmuebles judiciales. En principio habrá un núcleo principal para cada Servicio Común y el resto estará disperso. El problema es que esta separación es contraria al espíritu de la reforma judicial, ya que la intención es unificar los departamentos para ofrecer un mejor servicio final al ciudadano. Evidentemente la situación de las instalaciones de Justicia en Ceuta no deja otra salida que ir en contra del concepto principal de la reorganización y forzar, aun más, la necesidad de que se construya con celeridad un nuevo Palacio de Justicia.






