Los fines de semana acostumbro a darle la vuelta al Hacho. Siempre lo hago por la mañana temprano. Tengo que decir que jamás ningún perro de esos que están por la zona ha tenido intención de avanzarse hacia mí ni nada que se le parezca, a todo lo más, alguna vez, los he escuchado de ladrar.
Hace dos fines de semana, cuando iba haciendo deporte por la mañana temprano, un poco antes de llegar al Restaurante de La Huerta según se sube hacía el faro, tuve la mala suerte de ver como dos personas llevaban cogido con un lazo de perrero a un perro para meterlo en un carrito. Lo traían de la parte de arriba del monte. El pobre perro intentaba resistirse de la única forma que podía, que no era otra, que intentando de frenar con sus patas. Su mirada lo decía todo. Me imagino que habría caído en alguno de los lazos-trampas que los cazadores, autorizados por sanidad animal o por quien sea, han colocado por el Hacho. El animalito ni se quejaba. No creo que le quedarán ni fuerzas para ello. A saber cuantas horas habría estado luchando para intentar de escaparse de una de las trampas que la Asamblea de Ceuta les ha proporcionado a los cazadores. Quizás estuviera luchando por escaparse toda la noche.
Es triste ver como animales tan nobles como son los perros, y que han llegado al Hacho porque han sido abandonados en ese lugar, ahora están siendo cazados de esta forma. En otros lugares de España son los protectores de los animales los que se hacen cargo de coger a esos animales y llevarlos a sus instalaciones.
Antes no me daba ningún miedo darle la vuelta al Hacho, ahora me da miedo de encontrarme con los aullidos y lamentos de desesperación de un pobre perro cogido en una trampa o con la imagen que presencie el otro día, la de un perro que se resistía como buenamente podía. ¿Qué será ahora de él?
Hay estudios que dicen que siete de cada diez perros que pasan por las perreras municipales han tenido algo que ver con cazadores. Esto sin hablar de los galgueros, los cuales muchos por supersticiones cuelgan del cuello a los galgos de un árbol cada vez que termina la temporada o ya no les valen para cazar. El número de perros que son abandonados en los montes por cazadores también es elevadísimo. No entiendo, o no quiero entender, como un concejal o consejero que lleve un área como sanidad animal puede encargar la captura de perros abandonados en el campo a cazadores. Esto deja ver la poca sensibilidad que puede llegar a tener con los animales. Personalmente, pienso, que nunca se acabará con la problemática de que haya perros abandonados en los montes si se paga por la captura a cazadores. Solo hay que utilizar el sentido común para saber esto.
Para terminar, decir que personalmente me da mucho más miedo un político como Abdelhakím Abdeselam o un cazador con su escopeta en la mano que una manada entera de perros asilvestrados, cimarrones, abandonados o como quieran llamarlos.
Hace dos fines de semana, cuando iba haciendo deporte por la mañana temprano, un poco antes de llegar al Restaurante de La Huerta según se sube hacía el faro, tuve la mala suerte de ver como dos personas llevaban cogido con un lazo de perrero a un perro para meterlo en un carrito. Lo traían de la parte de arriba del monte. El pobre perro intentaba resistirse de la única forma que podía, que no era otra, que intentando de frenar con sus patas. Su mirada lo decía todo. Me imagino que habría caído en alguno de los lazos-trampas que los cazadores, autorizados por sanidad animal o por quien sea, han colocado por el Hacho. El animalito ni se quejaba. No creo que le quedarán ni fuerzas para ello. A saber cuantas horas habría estado luchando para intentar de escaparse de una de las trampas que la Asamblea de Ceuta les ha proporcionado a los cazadores. Quizás estuviera luchando por escaparse toda la noche.
Es triste ver como animales tan nobles como son los perros, y que han llegado al Hacho porque han sido abandonados en ese lugar, ahora están siendo cazados de esta forma. En otros lugares de España son los protectores de los animales los que se hacen cargo de coger a esos animales y llevarlos a sus instalaciones.
Antes no me daba ningún miedo darle la vuelta al Hacho, ahora me da miedo de encontrarme con los aullidos y lamentos de desesperación de un pobre perro cogido en una trampa o con la imagen que presencie el otro día, la de un perro que se resistía como buenamente podía. ¿Qué será ahora de él?
Hay estudios que dicen que siete de cada diez perros que pasan por las perreras municipales han tenido algo que ver con cazadores. Esto sin hablar de los galgueros, los cuales muchos por supersticiones cuelgan del cuello a los galgos de un árbol cada vez que termina la temporada o ya no les valen para cazar. El número de perros que son abandonados en los montes por cazadores también es elevadísimo. No entiendo, o no quiero entender, como un concejal o consejero que lleve un área como sanidad animal puede encargar la captura de perros abandonados en el campo a cazadores. Esto deja ver la poca sensibilidad que puede llegar a tener con los animales. Personalmente, pienso, que nunca se acabará con la problemática de que haya perros abandonados en los montes si se paga por la captura a cazadores. Solo hay que utilizar el sentido común para saber esto.
Para terminar, decir que personalmente me da mucho más miedo un político como Abdelhakím Abdeselam o un cazador con su escopeta en la mano que una manada entera de perros asilvestrados, cimarrones, abandonados o como quieran llamarlos.





