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En el primer día del juicio, que continúa hoy, reconoció que una vez sí metió a un niño en la papelera
La primera sesión del juicio seguido contra una maestra del colegio San Agustín, A.G.R., finalizó ayer tras más de nueve horas de declaraciones. A las 10.00 comenzó la vista oral con la declaración de la acusada que se prolongó durante algo más de un ahora. Negó que hubiera maltratado a sus alumnos de tres años, tal y como sostienen las acusaciones, y solo reconoció que metió a un niño en una papelera en una ocasión, muy puntual. A pesar de la negativa de la maestra a admitir que maltratara a los menores, los psicólogos y peritos se han ratificado en sus informes en los que se refleja, como ya publicó El Faro hace unos meses, que algunas de las prácticas de las que se acusa a la maestra eran habituales a tenor de las declaraciones de los afectados.
De hecho, gran parte de la jornada judicial se ocupó de visionar las grabaciones de las declaraciones de los propios alumnos. Éstas fueron grabadas en fase de instrucción y se visionaron en el juicio de ayer para evitar ahondar en el trauma de los menores haciéndoles pasar nuevamente por una declaración judicial. Además, el hecho de que se trate de menores de edad ha derivado en que la celebración del juicio se haga a puerta cerrada, según decretó el propio Juzgado de lo Penal 1 de nuestra ciudad.
Las declaraciones se sucedieron durante la mañana y la tarde, y continuarán hoy. Se espera para la jornada la declaración de casi todos los testigos restantes, más de una docena, entre los que se encuentran los responsables del centro educativo. Ayer únicamente testificaron la acusada, los psicólogos y peritos en la causa, y un inspector del MECD, según explicaron a este diario.
Cabe recordar que la Fiscalía pide un total de tres años de cárcel para la maestra por dos presuntos delitos, uno de maltrato y otro de trato degradante con el agravante de superioridad. Además, se le pide igualmente la inhabilitación para el ejercicio docente durante el tiempo de la condena y mantener la orden de alejamiento vigente hasta ahora.
En la causa también se personaron los padres de varios de estos alumnos como acusación particular. En su caso, también solicitan penas de cárcel por los mismos delitos así como la inhabilitación.
También se solicitan el pago de indemnizaciones por los daños morales a los que también tendría que hacer frente el colegio. La Fiscalía así lo solicita en su escrito de acusación, cantidad a determinar en ejecución de sentencia, y las acusaciones particulares entre 18.000 y 50.000 euros.







Son unos valientes ese grupo de madres y padres que por fin se han decidido a destapar toda la podredumbre que hay suelta. Les han hecho un favor a la sociedad independientemente de lo que a estas alturas pueda decir un juez. Nada más importante que la integridad de unos niños indefensos y el centro, a tenor de lo leido en la prensa parece que mas bien les importó muy poco, solo guardar las apariencias.