Mohamed Faitah, propietario del restaurante ‘Al Andalus’, es el ciudadano que divisó los fardos con 258 kilos de cocaína, aunque nadie le haya dado siquiera las gracias.
El ciudadano que llamó a la Policía Nacional, advirtiendo de la presencia de unos fardos sospechosos en la ‘Playa de la Bolera’ tiene nombre y apellidos. Se trata de Mohamed Faitah, propietario del restaurante ‘Al Andalus’ que se encuentra justo al lado de esta zona de baño y que ha querido contar a FARO TV cómo se desencadenaron unos hechos que han terminado siendo tan mediáticos.
Faitah había salido por la mañana, como todas las jornadas, a hacer deporte y regresó alrededor de las once. Estaba realizando unos estiramientos, apoyado en el muro que da a la playa y vio unos fardos que estaban sobre una roca. No podía distinguir a lo lejos de qué se trataba, por ello paró su actividad física y decidió bajar hasta la misma orilla. Saltó de roca en roca y llegó hasta donde se encontraban las coloridas bolsas de deporte que luego resultaron ser las perfectas ocultaciones de la cocaína. No comprobó lo que había en su interior, no sintió esa curiosidad. Rápidamente lo que hizo fue subir hasta el restaurante, coger el teléfono y dar el aviso a la Policía Nacional.
Cuenta Faitah cómo a los pocos minutos se presentó un zeta con dos agentes a los que acompañó hasta el lugar donde estaban los fardos. Los policías comprobaron personalmente que se trataba de sustancia estupefaciente y que era cocaína. Ninguno de los presentes sabía que al final iba a pesar más de 250 kilos y que su valor superaba en el mercado negro los diez millones de euros. Les ayudó a subirlos hasta el mismo aparcamiento que utilizan los vehículos cuyos ocupantes van al restaurante o a la playa. Después de dos viajes tuvo que parar, porque padece del corazón.
Luego, llegaron más agentes especializados que ordenaron que todos los fardos se subieran a un vehículo policial y se marcharon por el mismo camino por el que vinieron. Faitah se enteró luego, por los medios de comunicación, que lo que escondían esos fardos era, al final, más de doscientos cincuenta kilos de cocaína. Entiende que, al menos, le podían haber dado las gracias. Ni eso. A este ciudadano honesto y colaborador nada le han agradecido. Esa espinita se le ha quedado clavada en el corazón, como ha explicado en la entrevista mantenida con este periódico.
Entiende que ha cumplido con su obligación de ciudadano, lleva ya muchos años con el restaurante abierto en este lugar y el del pasado jueves fue un acto que vivió en primera persona, ayudando incluso en las tareas posteriores. Mohamed Faitah, ciudadano honesto, es un ejemplo más de los muchos ceutíes que obran como debe hacerse.
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