Lo había anunciado el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez: Ceuta se iba a reforzar con más agentes ante la presión migratoria que se estaba produciendo. Y así ha sido. Desde ayer 55 guardias civiles adscritos al Grupo Rural de Seguridad (GRS) refuerzan la vigilancia en la frontera y lo hacen cubriendo el espacio horario “más conflictivo”, de cuatro de la madrugada a diez, coincidiendo con el amanecer.
Los intentos de entrada de inmigrantes, en grupo e intentando sortear la frontera bien por el paso establecido o por la playa, se han sucedido entre las cinco y las siete de la mañana. Aprovechan la oscuridad, el todavía buen tiempo y que la vigilancia puede estar mermada. Por eso se ha reforzado el que podría considerarse punto débil: ese espacio horario en el que los agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional se han visto desbordados, dejando de cubrirse otras áreas de seguridad ciudadana igual de relevantes.
Los 55 guardias civiles, especialistas en contención de masas y control de fenómenos como los migratorios (ya estuvieron en los años críticos de presión sobre el perímetro o, recientemente, en la OPE conteniendo los episodios de tensión), han empezado ya a trabajar y permanecerán en Ceuta hasta que se retome cierta tranquilidad en la zona. Marruecos también ha reforzado su control en la zona de la valla.






