Legítima fue la huelga general organizada ayer, legítima porque son muchos los ciudadanos que están hastiados con la situación de crisis que se vive en este país y también en la ciudad. Quienes quisieron hacer huelga dieron ese paso; otros no, por miedo; y otros porque consideran que no es la forma más adecuada de protesta el intento de paralización de un país. Pero en situaciones de este tipo también hay espacio para los oportunistas, ésos capaces de organizar una auténtica obra de teatro. Días después de que el propio PSOE pidiera perdón vía twitter por su parte de culpa en los desahucios, nos topamos con escenas insultantes como la protagonizada ayer por el secretario general de dicho partido, José Antonio Carracao, que fue capaz de participar en la manifestación y capaz de, sin vergüenza alguna, denunciar la forma en que el Ejecutivo de Rajoy está gestionando la crisis. ¿Olvida la parte de culpa que tiene su partido en esta situación, ¿olvida cuánto hizo por frenar la crisis usted mismo cuando asesoraba a un delegado del Gobierno?, ¿cabe que una persona con tres empleos se solidarice con los parados, está de broma? En actos de este tipo no vale todo. Más seriedad, señores, que la reivindicación del ciudadano no es una obra de teatro.





