He firmado días atrás el manifiesto de apoyo a la flotilla de seis barcos dirigida por la ONG turca Insadi Yardim Vakfi, reconocida por las Naciones Unidas, pero su cargamento con 500 vehículos para discapacitados, suministros médicos alimentos, material educativo y casas prefabricadas no ha podido llegar. Ese era parte del armamento transportado por los cooperantes a quien Israel, que no su pueblo, ha intentado masacrar en aguas internacionales o usurpadas a Palestina.
Las autoridades internacionales han de pronunciarse y dar un severo correctivo y sanciones al agresor. La política de cruzar los brazos y no actuar, esperando no se sabe qué, acelera la agonía de un pueblo que resiste y busca sin desmayo su identidad, territorio histórico y futuro.
Luisa Morgantini, Vicepresidenta de la UE, creo que nada dudosa en sus relaciones, afirma y argumenta el derecho de Gaza a ser libre, el ‘no’ al bloqueo denigrante e inhumano, mientras en las calles de Tel Aviv el pueblo coherente, sano, a miles, reclama a gritos “no queremos ser enemigos y que se detenga la ocupación y la masacre”. ¡Dios en qué mundo estamos viviendo!, se lamenta ella exigiendo respuesta internacional contundente.
Personalidades como Hennig Mankell, escritor sueco; Mairead Corrigan, nobel de la paz de la bella y verde Irlanda, y tantos otros, hasta 750, tienen razones para justificar y alentar su lucha por la justicia y la solución del conflicto, que nos puede llevar a una situación inestable de consecuencias pre y bélicas nunca deseables.
Todavía se oyen lamentos de la operación Plomo fundido de Enero del 2009 y sus más de 1.300 palestinos caídos, niños, civiles, los más desprotegidos. Se impone establecer un coro mundial de voces que clamen y exigen el fin del genocidio, la comunidad política internacional no puede permanecer indiferente, nuestros gobiernos nacional y local, tampoco. No vale el pasar y descomprometerse cuando anunciamos y nos vanagloriamos de nuestra excelsa y modélica convivencia y multiculturalidad. ¿Son simples y hueras palabras o simples intereses?
Me animan y reconfortan las palabras del líder de la paz Mahatma Gandhi cuando nos decía que no había camino para la paz, que la paz era el camino; que si se aplicaba el ojo por ojo nos quedaríamos ciegos y quenos dejáramos morir al Sol hasta que muriesen nuestros rencores. Qué sabiduría, que fondo a impregnar mentes que aplican lo que les hizo ceniza en crematorios del totalitarismo y la pureza de la puta y única raza universal.
¿Por qué sigue Palestina ocupada? Por nuestra indiferencia y falta de sentido solidario universal, pues nos siguen dominando los nimios problemas del entorno próximo, del bolsillo y resultado inmediato, escueta cortedad de miras, debilidad.





