El delegado del Gobierno hizo hincapié ayer en la colaboración y coordinación que, es evidente, se da entre los dos países para controlar la entrada de inmigrantes. Esa unión e intercambio de informaciones está dando muy buenos resultados ya no solo en el ámbito de la inmigración, sino también en otros asuntos de mayor calado como es la seguridad o la lucha antiterrorista. Ayer fue evidente esa compenetración entre ambas fuerzas, españolas y marroquíes, cumpliéndose la normativa vigente. Desgraciadamente hubo 9 muertes en ese intento por llegar a este lado y fruto de la desesperación que arrastran estas personas. Este hecho, lamentado por todos, ha sido utilizado para atacar a las fuerzas de seguridad y, en concreto, a la Guardia Civil, acusándole de haber disparado con botes y bolas directas a los inmigrantes. Acusaciones de este tipo han sido vertidas por oenegés que no se han dignado siquiera a contrastar informaciones, criminalizando así a un Cuerpo y olvidando que detrás hay muchos hombres y mujeres que hoy sienten el mismo lamento que el resto por el fallecimiento de estos subsaharianos. La Guardia Civil, al igual que el CNP, están obligados a hacer cumplir la ley y su labor choca en demasiadas ocasiones con personas que arrastran historias de desesperación y huida. Pero los agentes que integran las fuerzas de seguridad tienen que actuar y no pueden mirar hacia otro lado porque, de lo contrario, estarían incumpliendo con sus deberes.
Resulta lamentable que aprovechando episodios trágicos como el de ayer, a las pocas horas de lo ocurrido, hubiera quienes, sin prudencia alguna, criminalizaran a la Benemérita acusándola de provocar estos hechos. “Testigos incriminan a la Guardia Civil en la muerte de inmigrantes”, se publicaba ayer. Quienes escribían estas mentiras ni habían estado en Ceuta, ni saben cuál es el trabajo de los agentes, reduciéndolos a una imagen bajuna que echa al traste toda la historia de un Cuerpo que ha salvado muchas vidas en el mar y ha estado detrás de cuantiosos auxilios. Pero esta parte no interesa contar, ni tampoco el lanzamiento de piedras, ni los heridos que hay a ambos lados, ni nada que termine amargando un titular interesado. Los guardias no tienen menos humanidad que quienes lanzan este tipo de mensajes.





