La Dirección General de la Policía pondrá en marcha nuevas medidas para avanzar en la impermeabilización del paso fronterizo del Tarajal, una de las líneas de control con mayor presión por los fenómenos delictivos que la afectan: desde los tráficos de personas al terrorismo yihadista.
Una de las medidas que se quiere implantar es la de la dispensa de una tarjeta a los vecinos de Tetuán que entren en la ciudad para, así, tenerlos controlados policialmente y evitar la práctica de identificaciones y la realización de expedientes.
La Jefatura Superior ya está en conversaciones con la División de Documentación para estudiar una medida que, se confía, sirva para ganar en seguridad y aliviar el trabajo de los agentes dedicados al control de extranjeros. “En fechas próximas”, explica el jefe superior del CNP, Alfonso Sánchez a El Faro, “vamos a intentar mejorar cuando se abra el paso del Tarajal II”. Esa mejora pasa por “intentar dotar de tarjetas a las personas de Tetuán que tengan derecho de llegar a nuestra ciudad, efectuar su actividad comercial y marcharse por la noche. Ahora mismo no existe”, añade.
La medida busca lograr una acertada combinación que en demasiadas ocasiones resulta imposible: que seguridad y actividad comercial no se enfrenten. “Una frontera totalmente cerrada e impermeabilizada obligaría a tener unos métodos que tampoco serían aceptables, porque a esos vecinos tenemos que facilitarles el comercio del que viven en el Norte de Marruecos”, aclara Sánchez.
“Ya está hablado con la División de Documentación y se está procediendo a su estudio. Sería una especie de tarjeta de crédito para los que tengan derecho a pasar a Ceuta desde Tetuán. De alguna manera se quiere ejercer ese control y conocer si regresan o no a su país. Si ahora vemos a un ciudadano de Tetuán por la noche en Ceuta, está irregularmente, no se puede efectuar una expulsión sino un expediente de expulsión, pero el tiempo que se tarda en darle cuerpo... esa persona nuevamente ha regresado a Tetuán, con lo cual estamos realizando un trabajo estéril. Lo ideal es contar con esta tarjeta que nos permita controlar quién entra y quién sale, y de esa manera con métodos tecnológicos actuales sería posible”, explica.
“La idea es que fuera solicitada por quien va a pasar y nosotros se la expediríamos en tiempo y forma”, matiza.
La propia Jefatura nunca ha obviado que la del Tarajal es una de las fronteras más difíciles de trabajar. Soporta la entrada de miles de personas al día, situación que se complica cuando existe un grueso de población que intenta hacerlo en una franja horaria concreta.
“La dificultad no está en quienes van a pasar al espacio Schengen, sino en que todos los días un número ingente de vecinos de Tetuán viene a realizar actividades comerciales”, explica Sánchez.
La medida que se plantea es una más dentro del rosario de actuaciones que quiere ponerse en marcha en un espacio fronterizo que, a todas luces, requiere de un blindaje mayor. Hace unos meses el propio delegado del Gobierno, Nicolás Fernández Cucurull, ya anunció la necesidad de disponer de mayor número de controles sobre la población de porteadores, algo que se lograría mediante un reconocimiento facial en la entrada de estas personas en Ceuta.
Se prevé que con la puesta en marcha del ‘Tarajal II’ (algo en lo que tiene mucho que decir Marruecos) se pueda disponer de la operatividad de este grueso de medidas.
Más de 30.000 personas cruzan el espacio fronterizo entre Ceuta y Marruecos cada día; número que incluso se incrementa en periodos concretos como la víspera de la Pascua musulmana, lo que dejó picos de más de 9.000 personas en la entrada pretendida a los polígonos del Tarajal generándose colas y retenciones.






