El comunicado de la banda terrorista ETA hizo feliz ayer a muchos españoles, a buen seguro a una gran mayoría, porque era la noticia que se llevaba esperando desde hacía muchos lustros, aunque haya faltado esa guinda que es la entrega de las armas. Lo importante es que ETA se ha rendido sin ninguna concesión política, que la presión del Estado de Derecho a través de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado ha sido el arma empleada por la democracia española. Tras más de cuarenta años de sufrimiento, hay que tener un recuerdo especial para los más de ochocientos muertos y los miles de heridos que ha dejado esta locura de sangre y de muerte. Tenía razón el presidente José Luis Rodríguez Zapatero cuando decía ayer que España pasa ya a ser una democracia sin terrorismo a sus espaldas. Es una gran paso, ahora falta el último, el entierro de ETA como organización y la entrega de las armas.





