La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, un órgano independiente del Gobierno pero sometido al control de las Cortes, da un tirón de orejas en su último informe a Ceuta, igual que al resto de territorios extrapeninsulares, por no potenciar las energías generadas a partir de fuentes renovables.
Lo hace en su Propuesta de Planificación de la Red de Transporte de Energía Eléctrica 2015-2020, el documento que el Ministerio de Industria, Energía y Turismo le encargó redactar para, desde su posición de observador privilegiado, apuntar las modificaciones que considerase oportuno realizar ante el escenario en el que se moverá el sector eléctrico en los próximos años. A lo largo de casi 60 páginas, la CNMC traza su visión sobre cuestiones tan diversas como la previsión de demanda eléctrica, cómo gestionar su transporte hasta el cliente final e incluso dibuja hipótesis sobre producción y consumo. En uno de esos puntos, se detiene en calibrar la aportación con la que las energías renovables deberían contribuir, a su juicio, a la generación global. El informe ratifica la “importancia” del llamado sector verde, hasta el punto de que le atribuye un crecimiento ideal del 2 por ciento anual en el periodo 2013-2020, frente a una contracción del 3 por ciento por ejercicio en el caso del petróleo y rozando el 1 por ciento cuando las fuentes utilizadas sean el carbón, el gas o la electricidad. Tomando ese punto de referencia, el organismo lanza una de sus críticas. Recuerda que la Orden 1459/2014, de 1 de agosto, marcaba en su preámbulo que las tecnologías eólica y solar fotovoltaica estaban llamadas a contribuir de forma significativa al abaratamiento de los costes de suministro en los territorios no peninsulares, con especial incidencia en “Canarias, Ceuta y Melilla”, dejando al margen Baleares. ¿Por qué? La repuesta la aporta el propio documento: porque la producción “a partir de tecnologías térmicas de origen fósil” en los territorios situados más allá de la Península “resulta muy onerosa”. Traducido, los costes de generación eléctrica en Canarias y las dos ciudades autónomas superan con creces a los del resto de España, de ahí que la planificación diseñada en su momento aconsejara una apuesta contundente por las renovables. No ha sido así. Tanto, que la CNMC –el ente que desde 2013 agrupa, entre otras, a las antiguas Comisiones del Mercado de las Telecomunicaciones o de la Energía– protesta al constatar que no se ha perseguido el objetivo de que esos territorios se convirtieran en un “entorno preferente para el desarrollo de cuanto menos estas dos tecnologías renovables que destacan por su mayor madurez y por ser más competitivas en costes”. La queja no alberga dudas: resulta “sorprendente”, añade el órgano regulador de los mercados productivos y la competencia, “que en un contexto de planificación que prevé un fuerte crecimiento para ambas [tecnologías renovables] a nivel nacional, la contribución de los territorios no peninsulares en dicho avance se estime nula en cuanto a la solar fotovoltaica, y por debajo del 10 por ciento del total en cuanto a la eólica, y circunscrita exclusivamente a Canarias”. Industria sacó adelante en el verano de 2014 una orden que trataba de incentivar la generación de energía eléctrica en los territorios extrapeninsulares a partir de fuentes renovables, pero la CNMC, en su informe, duda del resultado.
Sin obstáculos a la interconexión del cable submarino
Las conclusiones del informe elaborado por la CNMC pone reparos también a la distribución del gasto global asociado a las infraestructuras eléctricas que se desplegarán en toda España hasta 2020, pero lo hace sólo en el porcentaje que a su juicio debería otorgarse a la red de transporte frente a las actuaciones vinculadas a la generación. No pone ningún reparo, por ejemplo, a los 129 millones de euros que la Planificación para el próximo quinquenio contempla para la nueva interconexión entre la Península y Ceuta. Esa partida implica la construcción del doble cable submarino que desplegará Red Eléctrica de España.






