Asuntos Sociales repartió el pasado año más de 2.000 vales de comida, una medida que se reimplantó tras varios años concediéndose ayudas económicas puntuales que con la crisis se han disparado notablemente
Decía Séneca que el hombre vence todo menos el hambre. La comida es una necesidad básica. La más básica. Y cientos de ceutíes no tienen dinero para conseguirla. El pasado año desde Asuntos Sociales se repartieron más de 2.000 vales de comida. En 2009 tan sólo dos centenares. Un incremento aplastante si tenemos en cuenta que ante la subida de peticiones la Consejería se vio obligada a instaurar de nuevo el sistema de vales que desde hacía unos años había sustituido por cheques puntuales, “porque eran muchos los demandantes y tras llevar a cabo los pertinentes informes nos dábamos cuenta de que cada vez más ceutíes no tenían dinero para comer”, explican fuentes de la entidad.
Azúcar, agua, café, colacao, leche, legumbres o huevos son los alimentos básicos que se incluyen en los vales. Algunos benefactores son puntuales pero otros requieren el vale todos los meses. La mayoría necesitan otro tipo de ayudas para sobrevivir dignamente. Si no hay dinero para comida tampoco lo hay para pagar el servicio de la luz o del agua o incluso la vivienda. La realidad es triste pero es así. Los vales son distintos teniendo en cuenta los miembros que forman parte de las familias y los condicionantes de éstas, pero la realidad es que cada vez más ceutíes se ven obligadas a llamar a las puertas de la Consejería y de otras entidades para salir adelante. En concreto, el pasado año, más de 10.000. Un porcentaje de aproximadamente el 10 por ciento de la población censada. Lejos de la ayuda del Imis o de otras como la que se destina al alojamiento de carácter periódico, las ayudas destinadas a la comida se incluyen en las consideradas como de pago único de carácter más puntual. “Así se establecen por darles una tramitación urgente incluso inmediata. Si no tienen para comer, se les provee del vale tras el estudio rápidamente”, explican desde Asuntos Sociales. Pero no sólo en comida se aplican estas concesiones económicas. El año pasado la Ciudad invirtió 556.500 euros a este tipo de ayudas. Algunas, de emergencia, destinadas a ayudar a personas que habían sufrido incendios, derrumbes o inundaciones en sus casas. Las hay de carácter individualizado destinadas a prótesis para personas que tampoco tienen para costeárselas, medicamentos o cualquier tipo de carencia de recursos básicos. También en este apartado se contabilizan las que se destinan a todo el núcleo de convivencia y que sirven para que las personas puedan hacer frente al pago de la luz o el agua, electrodomésticos o muebles como camas que se consideran básicos para vivir dignamente. En este apartado es donde se encuentran los vales de comida o la leche para los bebés ya que muchas madres no pueden hacer frente a la adquisición de este producto. “El incremento ha sido muy grande. Antes dábamos plazas en el comedor social pero creemos que es mejor este sistema de los vales y cada vez son más ceutíes los que lo solicitan”.
Por último, en todo este montante presupuestario de ayudas de pago único, se incluyen otras como viajes a la península de carácter necesario, tickets de autobús para personas mayores que no tienen recursos o incluso pagos para costear los entierros de muchos que no pueden hacerlo. Las necesidades son variopintas y diversas. Las ofertas de trabajo escasas o nulas. Algo que ha provocado que el perfil de personas que necesitan ayuda para seguir adelante haya variado. Cada vez más gente regresa a Ceuta sin trabajo tras irse de aquí con un contrato bajo el brazo. Muchos son jóvenes que se habían embarcado en sus primeras viviendas y cuyas hipotecas les ahogan y vuelven a vivir junto a sus padres. A veces en esos hogares no entra ningún sueldo. La crisis, en Ceuta, ahoga.
Cada vez más jóvenes vuelven a sus casas tras perder el trabajo
Las cifras de paro están ahí: incremento. Y si a eso añadimos además la subida de la inflación el cóctel es “explosivo y demoledor”. Así describe el responsable de Cáritas en Ceuta, Javier González una situación que parece que no ha tocado techo y que está provocando que cada vez más ceutíes vivan “condicionados por la caridad de otras personas”. Antes ancianos a los que no les llegaba la pensión para afrontar el mes o mujeres separadas con hijos a su cargo o incluso familias sin ingresos eran las principales receptoras de este tipo de ayuda. Ahora muchos jóvenes se unen a las listas de demanda de una necesidad tan básica como es el comer.
“Muchos jóvenes que se habían ido a trabajar fuera y se ganaban la vida han vuelto sin nada muchas veces a casa de sus padres e incluso en unidades familiares en las que no entra ningún ingreso”, explican desde Cáritas donde a diario pelean por ayudar a miles de personas que en Ceuta están pasando necesidades.
La entidad diocesana sigue esperando la primera fase de ayuda del Estado que tendría que haber llegado a principios de año. Mientras tanto, consiguen financiación por parte de la Ciudad “que hay que reconocer que ha ido incrementando las partidas de ayuda paulatinamente en los últimos años a la vista de las necesidades”, reconoce Javier. Además siguen contando con la solidaridad de los que no atraviesan una situación tan complicada y realizan donaciones y con las recolectas de los cepillos de las iglesias.
“La situación es cada vez peor. La gente está con el agua al cuello. Suben los precios de los servicios, de los alimentos... y los sueldos no existen para muchísimas personas mientras los políticos se preocupan de los olores de los vertederos... hay situaciones incluso más sucias y hay que resolverlas, no se puede mirar hacia otro lado. Hay que generar trabajo y no permitir que empresas que lo generan y tienen beneficios millonarios hagan regulaciones de empleo...la solución es complicada pero hay que buscarla”, reflexiona Javier que a diario convive con las necesidades del pueblo ceutí. Muchas entidades trabajan para reducir una brecha que por el contrario “parece que cada vez es más grande y que arrastra a más gente”.





