La frase de “tienes más kilómetros que el baúl de la Piqué” viene como anillo al dedo para definir a una persona que lleva cerca de cuarenta años enseñando a alumnos para la obtención del carné de conducir.
Prudencio González, de aspecto serio pero al que le gustan las bromas y el sentido del humor, tiene anécdotas para escribir más de un libro. Sus vivencias en el mundo del motor se iniciaron cuando en el año 1964 entró como aprendiz en la Gestoría Albert y en la Auto Escuela Colón.
Se puso a trabajar por necesidad para que no faltara nada en su casa y, poco a poco, fue escalando peldaños en la empresa. Con veintitrés años obtuvo el título de profesor de auto escuela y desde hace más de veinte años es el copropietario de una de las más arraigadas empresas locales como es la Auto Escuela Colón.
Por sus manos han pasado centenares de conductores pero todavía mantiene la ilusión del primer día, a pesar de reconocer que las cosas han cambiado mucho en materia de circulación en todos los sentidos. No obstante, todavía sigue al pié del cañón para dar muestras de su experiencia y sus conocimientos, con los que no deja indiferente a nadie.
–¿Es la auto-escuela tu primera casa?
–La verdad es que llevo tantos años que no sabría vivir sin ella porque empecé a dar clases en el año 1.973 y todavía sigo.
–¿Por qué entras en este mundo?
–Por necesidad porque empecé como aprendiz en la Gestoría Albert y en la Auto Escuela Colón que estaban en manos de José María Albert. En los primeros años desempeñaba funciones puramente administrativas de matriculaciones de coches, administración de fincas o visitar a los organismos oficiales que tenían relación con la empresa como Hacienda, Industria, Juzgados o Tráfico,es decir, la labor propia de una gestoría.
–¿Cómo un joven con catorce años decide ponerse a trabajar?
–Yo era el mayor de mi casa y mi madre tenía la costumbre de poner encima de la mesa un trozo de pan, chocolate y aceite para merendar. Un día cuando vi que mis hermanos le preguntaban que si no había para merendar mi madre respondió que había dejado esos alimentos para la cena, por lo que vi que hacía falta el dinero ya que mi padre, como otros muchos, se había ido a trabajar a Francia, cerca de la frontera con Alemania.
–¿Fue complicado entrar en la gestoría?
-Mi padre trabajaba en una agencia local y por reclamar un dinero que le estaban quitando en su nómina se vio en la calle, por lo que me enteré que en la Gestoría Albert necesitaba una persona. Yo estaba estudiando, con once años ya tenía el título de mecanografía y me hicieron unas pruebas para entrar, aunque cuando me preguntaron la edad me dijeron que buscaban a una persona de más edad. No obstante, yo tenía terminado tercero de Bachiller, nos presentamos cuatro chavales y yo y me eligieron a mí, pese a tener catorce años.
–¿Empiezas absolutamente de cero?
–El jefe, José María Albert, era muy buena persona y tenía una gran complicidad con él. De hecho, estuve catorce años sin tener vacaciones porque prefería cobrar el dinero para mi casa, de ahí que renunciaba a mi período vacacional.
–¿Y poco a poco vas aprendiendo el oficio?
–Sí, prácticamente he hecho de todo. En la Gestoría llegué a quedarme como encargado y en la auto-escuela terminé por sacarme el título para dar clases teóricas y prácticas de todos los permisos de conducir.
–¿Por qué decides ser profesor de auto escuela?
–También por necesidad porque al principio daba clases sin tener el título y era una forma de legalizarme. Primero hice unas pruebas en Ceuta y luego me fui un mes a Madrid gracias a la aportación de José María Albert que me pagó todos los gastos para conseguir la titulación. También agradezco el apoyo del jefe de Tráfico, Francisco Arroyo, quien me dio muchos consejos en mi primera etapa.
–¿Recuerdas quienes fueron tus primeros alumnos?
–Sí, un grupo de militares a los que enseñaba por las tardes porque por las mañanas estaba en la oficina.
–¿Fueron duros los inicios?
–No tanto porque la ventaja que tenía es que había estado trabajando de cara al público y eso me ayudó bastante. Además, el examen final para lograr el título era oral y me sirvió mucho mi experiencia acumulada.
–¿Cómo eres dando clases?
–Me considero una persona de carácter muy abierto y amigo de las bromas. Me gusta mucho ayudar a las personas y jamás he insultado a ningún alumno ni me he peleado con nadie, a pesar de haber dado clases a personas de todo tipo de condición y nivel cultural. Llegó una época donde la mayoría de las mujeres querían que les diera las clases al decirme que se sentían más seguras conmigo como profesor.
–¿Hay muchas diferencias entre los hombres y las mujeres a la hora de afrontar la obtención del carné?
–Las mujeres son un poco más miedosas o precavidas pero también más responsables y constantes, además de que respetan más las normas a la hora de conducir. Lo único que tienen es el miedo que les hace decidirse a presentarse al examen, aunque a la larga son mejores circulando que los hombres.
–¿Tan malos son los hombres?
–Son más atrevidos y muchas veces se súper valoran, por lo que tienes que demostrarles que no es tan fácil la cosa, pero tienen la ventaja de ser más decididos.
–¿Sabrías calcular a cuántos alumnos has enseñado?
–Sería muy difícil pero sí puedo decir que he recibido a dos biznietos de personas que se sacaron el carné conmigo.
–¿Han cambiado mucho las cosas en el perfil de los aspirantes?
–Sí, antes venían a sacarse el carné personas de entre cuarenta a cincuenta años porque tenerlo era un lujo pero ahora, con dieciséis años, ya quieren tenerlo.
–¿Y a nivel de infraestructura de la auto-escuela?
–También hemos cambiado de la noche a la mañana porque cuando empezamos teníamos un pequeño local en el Paseo de las Palmeras,donde sólo duramos unos meses, y luego nos fuimos al Paseo de Colón, donde todavía estamos, además de tener otro local en el Paseo de las Palmeras con cuatro profesores y dos auxiliares-administrativos.
–¿En qué se han notado más los cambios?
–La ley ha ido cambiando ya que antiguamente exigían que los alumnos asistieran a un mínimo número de clases prácticas -dieciocho- para ir a examen y ahora no. Además, el parque móvil ha aumentado mucho.
–¿Cómo decides cuando un alumno debe ir a examen?
–Tenemos una experiencia adquirida y el trabajo diario con el alumno sirve para tomar conjuntamente esta decisión. A veces queremos que uno se examine pero el alumno piensa que no está preparado y se retrasa su presentación a examen y también sucede al contrario.
–¿Puedes presumir de tener más éxitos que fracasos?
–Sí, cuando un alumno suspende te sienta mal pero no por el suspenso en sí porque vas con la garantía y la seguridad de que está en condiciones de aprobar pero influyen factores como los nervios o los problemas en la circulación que se presentan el día del examen.
–¿Es muy difícil circular en esta ciudad?
–Sí, para que un alumno aprenda es bastante complicada por la cantidad de vehículos que hay y la estrechez de algunas calles. Ahora hay más y mejores señalizaciones pero el parque móvil ha aumentado tanto que dificulta la labor. Aquí seguimos siempre el mismo circuito, lo que dificulta el aprendizaje al no tener autovías como en otros lugares. Todo sin contar con las frecuentes obras y las numerosas retenciones.
–¿Cómo está dotada la ciudad a nivel de auto escuelas?
–Pienso que hay demasiadas porque en la ciudad empezaron tres, llegaron a aparecer otras dos y ahora son muchas para tan poca demanda. Hay que tener en cuenta que los militares ya no se sacan el carné en las auto-escuelas sino en los propios cuarteles.
–¿Son los ceutíes buenos conductores?
–El nivel general es bueno para como está la circulación, pero sobran vehículos.
–¿Eres partidario de las rotondas?
–Sí porque dan fluidez a la circulación aunque a algunos les cueste trabajo entender cómo se circula en la rotondas.
–¿Qué te molesta?
–La falta de señalización de los conductores, de observación y la falta de respeto a los demás.
–¿A qué aspiras ya?
–A cumplir la edad de jubilación y descansar porque me lo merezco después de tantos años trabajando. Es una labor un poco estresante aunque no lo parezca aunque la experiencia vale para mucho.
El juicio por la muerte violenta de un bebé en una vivienda ubicada en Alférez…
Las altas temperaturas ya se han instalado en Ceuta y muchos buscan fórmulas para hacer…
En el CEIP Maestro Juan Morejón, de Ceuta, están de celebración por la graduación de…
El Club Deportivo Camoens sigue preparando su próximo curso para la Segunda División de fútbol…
El Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) ha trasladado al Ejecutivo local de…
Ceuta Ya! ha vuelto a reclamar la apertura al uso público del aparcamiento ubicado en…