



Como estaba previsto, el cortejo fúnebre de la caballa partió de la Plaza de África a las 14:00.
En la comitiva se reunieron varios cientos de ceutíes, entre los que se encontraban la consejera de Educación, Cultura y Mujer, Mabel Deu, y la reina y ninfas del Carnaval 2011, vestidas estas últimas con riguroso luto.
Entre las mujeres y niñas participantes dominaba el color rosa de los lazos impresos en las camisetas que la Ciudad había repartido en la carrera de la mujer, que había tenido lugar tres horas antes con la concurrencia de unas 1.700 personas apuntadas en el Centro Asesor de la Mujer. El lazo rosa simboliza la solidaridad con las afectadas por cáncer de mama y también pretende concienciar a la población femenina de lo importantes que resultan las revisiones mamográficas.
Por supuesto no faltaban en el desfile los músicos de la banda ‘Ciudad de Ceuta’ ni tristes plañideras con velos negros que no paraban de despedir a la caballa tocando las palmas al son de ‘algo se muere en el alma cuando un amigo se va’. Tampoco podían faltar los disfraces de todo tipo , vestuario estrella de las celebraciones carnavaleras.
Por desgracia, la pintoresca comitiva fúnebre no llegó muy lejos. Cinco minutos después de empezar el recorrido, cuando el cortejo recorría el Paseo de las Palmeras, la autoridad competente indultó a la caballa. El repentino chaparrón que empapó de repente el desfile impedía quemar la caballa, hecha de papel-cartón. La fogata se pospone a San Juan.
Indultado el pescado, los presentes acudieron brincando entre charcos a la paellá que en aquellos momentos se estaba sirviendo en la Plaza Berbabé Perpén. Los afanados camareros repartieron cerca de 1.200 platos de arroz que salieron de dos paelleras gigantes.
A pesar de la fuerte lluvia, que sólo amainó de rato en rato dando breves respiros a los comensales, una larga procesión de carnavaleros parapetados como podían bajo sus paraguas esperó pacientemente su ración de arroz e incluso hubo más de uno que repitió varias veces.
Con este amago de entierro se da por concluido el Carnaval de Ceuta 2011 y la ciudad guarda disfraces y caretas hasta el año que viene. A partir de ahora la vista se fija en Semana Santa, fechas mucho más sobrias que no dan pie a la jarana carnavalera.
Por otra parte, en el día de hoy la Viceconsejería de Festejos comunicará los ganadores de los premios de la Gran Cabalgata del Carnaval que se celebró el pasado sábado llenando de color, alegría, fiesta y música las calles del centro de la ciudad.
Una caballa más longeva de lo inicialmente previsto. La caballa de papel-cartón tendrá una segunda oportunidad. Una vez empapada tras el chaparrón de agua se hacía imposible la quema del pescado. Ante ello, la autoridad competente no tuvo más opciones que indultarla. A pesar de ello, la caballa no durará demasiado tiempo, será incendiada coincidiendo con las fiestas de la próxima Noche de San Juan. Que disfrute la primavera que está a punto de empezar, no llegará con vida a la siguiente.
Lazos rosas por las afectadas de cáncer de mama. En la comitiva fúnebre de la caballa abundaron las camisetas de la carrera de la mujer, que en esta edición incluían un lazo rosa en solidaridad con las mujeres que sufren cáncer de mama y para concienciar sobre la importancia de las revisiones mamográficas.
Compuestas y sin caballa. La reina del Carnaval 2011 y sus ninfas se pusieron sus mejores galas para enterrar al pescado, cerrando así un carnaval que, a buen seguro, ellas han vivido intensamente. Al final, no pudieron lucirse en el cierre de las fiestas, la lluvia salvó a la caballa pero les hurtó sus últimas horas de protagonismo.
Dos paelleras gigantes para cientos de vecinos. Los encargados de la paellá tuvieron que trabajar duro durante dos horas para repartir las 1.200 raciones que se dieron en la plaza Bernabé Perpén. En reconocimiento a su esfuerzo, desde aquí constatamos que el arroz estaba riquísimo. ¡Buen trabajo!
La lluvia no fue un impedimento. Cientos de ceutíes esperaron pacientemente una larga cola bajo la lluvia en la Plaza Bernabé Perpén para conseguir su plato de paella. La climatología no fue un impedimento para ellos, las ganas de probar el arroz pudo más que el chaparrón y los charcos que se generaron en la plaza.
Paellá cosmopolita. Entre los fanáticos de la paella que acudieron al reparto del arroz disfrazados con motivos carnavaleros, estos simpáticos señores llegados de lejanas tierras destacaban por lo colorido de su vestuario y la alegría contagiosa que trasmitían con su chanzas y chistes.






