Cuando parecía que todo estaba inventado...; cuando cada grupo novato sonaba igual, sus canciones presentaban el mismo color y el aroma se sentía de la misma manera; cuando no había ya esperanza para hacerle hueco a una nueva ilusión, irrumpió en el panorama nacional –y ahora también internacional– ‘Jenny & The Mexicats’, un grupo mestizo que hoy actúa en ‘La Sala’ a las 22:30 horas, estando las entradas a la venta en ‘Electricidad Martínez’ y en ‘Sirene Restaurante’.
–¿Cuando se miran al espejo cómo se ven?
–...(Duda unos segundos) Disculpe, no entiendo muy bien la pregunta...
–Lo decía porque es imposible que unas personas que mezclan ritmos tan variados entre sí puedan verse como el común de lo mortales.
–(Carcajadas) Sí, sí, sí. Es cierto. Tenemos un género de música que no sabría decirte cómo denominarlo y que nació de manera más accidental que intencional.Es un ritmo indefinido pero único. Hay espacio para el flamenco, el blues, el jazz, el rock, el ritmo latino... Quienes vengan al concierto, no esperen ver a una formación normal ni escuchar temas cotidianos sino a un grupo raro con un gran directo.
–Todo ello con mucho intercambio de sonidos instrumentales, ¿no?
–Es verdad, en la hora y media que suele durar el directo, hay espacio para batería, bajo, guitarra, contrabajo, trompeta..., instrumentos que nos dan la posibilidad de alcanzar estilos variados.
–¿Cómo les gustaría que le recordaran el público ceutí, al que visitan por primera vez?
–Es un público que ya conocemos porque la ‘Shica’ nos ha dicho que es magnífico. Queremos montar una fiesta, pasarlo nosotros bien y que la gente los pase mejor aún. Además, tendrán lo que quieran porque consideramos que el público es como un bufé, elige lo que quiere, es decir si elige, porque así se muestra, estar tranquilo le daremos canciones pacíficas y relajadas, mientras que si elige caña, le daremos movimiento. Aunque siempre habrá temas que nunca falten, como ‘Pequeña flor’.
–Una curiosidad: ¿qué significa ‘Pachucos’? (El nombre anterior del grupo era ‘Pachucos y la Princesa)
–Eran los inmigrantes mexicanos adinerados que se iban a Estados Unidos, ataviados con sombreros, hombreras grandes, pantalones anchos y bailaban y tocaban manbo todo el día.
–Permítame decirle que a mí ese nombre me gustaba más que el actual.
–Sí, pero en el mundo anglosajón, al que nos hemos abierto con el nuevo mánager, la gente no sabe pronunciarlo bien; dicen ‘pachuchou’.






