La magia invadirá este domingo el Teatro Auditorio del Revellín de la mano del ilusionista Jorge Blass, que llega por primera vez a Ceuta y presentará su espectáculo Ilusionarte.
Como su propio nombre indica, este es un viaje a la más pura esencia del ilusionismo que se extenderá durante 75 minutos y permitirá al público jugar, fantasear y participar en las experiencias mágicas de forma interactiva.
Con Jorge, hemos hablado de este espectáculo, el papel que juega la emoción, cómo se inició en el mundo de la magia y su larga trayectoria.

-Este domingo presenta en Ceuta ‘Ilusionarte’, ¿qué quiere provocar en el público con este espectáculo?
-Sobre todo, la emoción más pura que produce la magia, que es el asombro, la fascinación. Este espectáculo, para mí, es como una declaración de amor a la magia, porque es la magia en esencia.
No hay grandes efectos especiales. Soy yo solo en el escenario y, con mi arte, con mis manos, con todo lo que propongo al público, les voy hacer vivir una hora y media de mucha emoción y sorpresas.
Entonces, es un viaje por distintas ilusiones mágicas que he creado en los últimos años y que son muy novedosas, que el público yo creo que se va a quedar con la boca abierta.

-Podemos decir que la emoción juega un papel muy importante en su espectáculo.
La emoción lo es todo, porque al final, nosotros trabajamos muy duro, practicamos trucos y creamos ilusiones para que en ese momento el público se quede sin palabras, se quede alucinado y fascinado.
Así que sí, la emoción es el objetivo fundamental de lo que hago como ilusionista.

-Presentará trucos que ha preparado en este tiempo en los que combina tradición y vanguardia. ¿Cómo se mantiene ese equilibro?
-Por un lado, yo empecé haciendo magia clásica y, por supuesto, eso es parte de mi repertorio y hay números, por ejemplo, de prestidigitación, que son números donde solo se utilizan las manos y con ellas hago aparecer y desaparecer cosas del aire; pero luego hay números que han evolucionado más y que he ido creando en estos últimos años como números interactivos que el público puede realizar desde la butaca.
Incluso, también hay números con teléfonos móviles. Hay momentos en el show que yo le pido a todos los espectadores que saquen su teléfono y que hagan algo que tiene que ver con la tecnología. Les sorprende muchísimo porque están usando su propio móvil y sucede una magia que no pueden explicar en sus manos.
Entonces, yo creo que la magia evoluciona mucho y el show es una muestra de ello. Van a ver mis mejores ilusiones y otras nuevas que acaban de ser inventadas y que yo con mi equipo estamos trabajando un montón cada día en innovar y en crear nuevos caminos para sorprender al público.

-¿Qué le llevó a querer dedicarse a la magia?
-Yo vi a Tamariz en la tele y eso me entusiasmó. Soy muy fan desde niño y tuve la suerte de coincidir con él en Madrid.
Yo tenía 12 años y empecé en su escuela y nos hemos hecho grandes amigos, hemos compartido un montón de escenarios de muchos países del mundo, hemos grabado programas de televisión juntos y bueno, ha sido una suerte encontrarme con mi maestro, que es la persona que más he admirado siempre y que sigue enseñándome cosas. Tiene 83 años y es como mi maestro Yoda, que sigo aprendiendo.
Fue ese momento, en la tele, con 12 años y aluciné con lo que estaba viendo. Se llamaba ‘Magia Potagia’ el programa.

-Ha tenido que coincidir con grandes magos. ¿Alguno le dio un consejo que siempre recuerde?
-Un mago que era de Polonia, se llamaba Salvano, me dijo una cosa que jamás olvidaré. Yo le pregunté, una vez que coincidí con él, cómo hacía un truco. Y él me dijo, ‘es mucho mejor que no conozcas mi truco. Es mucho mejor que tú hagas tu propia magia y, de esa manera, solo de esa manera, me podrás superar algún día’.
Y eso, de alguna forma, lo he llevado los últimos años en la mente siempre, que lo que yo tenía que hacer era magia que fuera personal, que fuera única y que sorprenda al público. El público lo agradece, porque no hay nada peor que un chiste que te cuentan y ya te lo sabes. Pues en la magia es igual.
Tienes que sorprender a un público muy avanzado, que está viendo magia en redes sociales, está viendo todo el rato un montón de cosas y tú tienes que proponerle algo nuevo que nunca antes haya visto y que le sorprenda. O sea, que para eso no hay nada mejor que crear tu propia magia y desde luego que sea única y personal.

-Ahora que habla de sorprender al público, ¿es fácil hacerlo en estos tiempos?
-El público es cada vez más difícil, porque claro, su margen de atención ha bajado mucho. En un show mío de hace 15 años había 10 efectos de magia. Ahora, en este show, hay como 30 efectos de magia.
Imagínate, hay muchos más efectos y mucho más impacto en cada minuto del show que hace 15 años. Y eso es porque el público evoluciona. Tienes que tener otro ritmo, tienes que tener otra puesta en escena, tiene que ser mucho más visual…
Yo creo que la magia se ha ido transformando con los años y eso es para bien, porque ha ido acompañando al público en sus inquietudes. Desde el primer mago que hizo aparecer un conejo en una chistera hasta ahora, ha cambiado muchísimo.
También el público que tenía Houdini, por ejemplo, hace 100 años, era mucho más crédulo que ahora, era un público más inocente. El público de ahora sabe mucho, puede buscar en Internet. Tú puedes preguntar a Chat GPT cómo ha hecho el truco de la cuerda que se rompe y Chat GPT te dará una respuesta.

¿Le emociona más, sorprender a un niño o un adulto?
-A mí me gustan ambos, porque los niños viven en un mundo de magia y les encanta la magia; pero los adultos tienen una cosa con la magia que es que, ellos ya, en teoría, saben las reglas de la física, saben que una cosa no puede volar, saben que no se puede teletransportar un objeto, pero de pronto lo están viendo con sus ojos y recuperan un poco al niño y a la niña que tienen dentro.
Eso es lo que produce la magia, que hace desaparecer al adulto, saca al niño y, entonces, el niño de pronto vuelve a tener esa fascinación que solo tienen los niños.
A mí me gusta decir que este espectáculo lo que produce es que los niños que están en el teatro descubren que sus padres no lo saben todo, porque cuando un niño se asombra le pregunta a su padre ‘¿cómo ha hecho eso?’ El padre le mira y le dice ‘no tengo ni idea, la verdad’.
Y eso es bonito. A veces hay hasta cuatro generaciones, porque hay niños, sus hermanos mayores, sus padres, sus abuelos, y todos tienen la misma emoción y la misma cara de inocencia. Eso es propio de la magia, que recupera al niño y a la niña que tenemos dentro y hace que salga, que juegue, que disfrute y que durante un momento piense que nada es imposible.
-Recientemente ha ganado ‘Los Oscar de la Magia’, ¿qué significa este reconocimiento a su carrera?
Significa mucho porque es una institución que hay en Hollywood, en Los Ángeles, que lleva 60 años entregando estos premios y es la primera vez que entregan el Premio del Mago de Escena, el mago que actúa en teatro, a un mago fuera de Estados Unidos.
Me lo dieron a mí el año pasado y fui a Los Ángeles a una ceremonia tipo los Óscar. Fue muy emocionante y reconoce también la labor de un montón de magos españoles que estamos dando que hablar y que la magia española está en lo más alto. Desde luego, está bien representada y magos de todo el mundo vienen a España a estudiar a los magos de aquí. O sea, que tenemos que estar muy orgullosos de la magia que tenemos.






