Parece inexplicable que un país que debería ser escrupuloso en la defensa de los derechos humanos, porque ha sufrido en sus carnes todo tipo de maltratos, torturas, incluso el intento de exterminio por un régimen autoritario, setenta años más tarde se permite la humillación como país de castigar con comportamientos tan deleznables como los que sufrieron sus nacionales.
Israel mantiene un bloqueo sobre la Franja de Gaza argumentando la necesidad de impedir el ingreso de armas para grupos terroristas como Hamas. Un bloqueo en el que se puede estar o no a favor, porque trata de proteger a sus nacionales de posibles atentados terroristas, pero en el caso que nos ocupa, hablamos de embarcaciones que llevan alimentos, medicinas y material para que los ciudadanos de Gaza puedan sobrevivir. Unas embarcaciones que han sido inspeccionadas sin encontrar nada ilícito que pueda poner en peligro la seguridad de Israel.
Sin embargo, a pesar de comprobar que no había nada en las embarcaciones con ayuda a la población de Gaza, el gobierno israelí ha permitido torturas, abusos sexuales y trato inhumano. Maltratos que han llevado al ingreso de activistas en hospitales de Turquía. Humillaciones, torturas, abusos y trato inhumano que sufrieron sus nacionales sin justificación por el totalitarismo nazi.
"La historia nos enseñó que el tiempo pone a cada uno en su sitio y los que en momentos fueron considerados ídolos, como Hitler, terminaron siendo considerados monstruos de la humanidad. La pena que para que eso ocurriera millones de personas fueron asesinadas, sufrieron humillaciones, hambre extrema..."
Hay quien critica a los activistas presentándolos como ciudadanos que no tienen nada que hacer y que se embarcan en esta actividad como una especie de turismo, sabiendo que al final no conseguirán nada, porque no los dejarán llegar. Sin embargo, esa imagen que tratan de manchar tiene el respaldo de la mayoría de los ciudadanos, de organizaciones internacionales como la Organización de Naciones Unidas, que ha reiterado que el bloqueo tiene consecuencias graves sobre la población civil. Mujeres y niños, palestinos, que nada tienen que ver con los terroristas de Hamas, que tanto sufrimiento les están causando.
Cada gesto de estos activistas, cada expedición a Gaza, llegue o no, es un rayo de esperanza y desgasta considerablemente la imagen que Israel tiene en el mundo por las políticas erróneas de un Gobierno inmoral. Una imagen que ha provocado boicot en universidades, actos públicos y presiones diplomáticas por violaciones de derechos humanos y restricciones injustificadas a la población de palestina.
Vivimos en una época convulsa, en la que ocurren cosas que nunca nos hubiéramos imaginados hace solo unos años, donde líderes de países apuestan por la violencia para conseguir sus objetivos. Sin embargo y, a pesar de todo, la historia nos enseñó que el tiempo pone a cada uno en su sitio y los que en momentos fueron considerados ídolos, como Hitler, terminaron siendo considerados monstruos de la humanidad. La pena que para que eso ocurriera millones de personas fueron asesinadas, sufrieron humillaciones, hambre extrema y malos tratos que no merecían.






