El próximo 23 de septiembre está previsto que los más pequeños regresen a las aulas, pero en la nueva guardería ubicada junto a la antigua cárcel de Los Rosales la situación genera preocupación entre algunas familias debido a la presencia de inmigrantes que, según denuncian, estarían ocupando las instalaciones.
Se trata de un centro de nueva construcción, levantado con la intención de ser utilizado durante este curso, cuya situación se produce en plena crisis que atraviesa Ceuta tras las entradas masivas registradas en la ciudad.
Uno de los padres afectados ha mostrado públicamente su indignación y asegura que, mientras continúe esta situación, ha decidido no llevar a su hijo al centro, aunque suponga también tener que buscarse la vida con otros recursos donde dejar al pequeño.
“Mi hijo no va a ir ahí”
“Yo como padre, al igual que mi esposa, como madre de mi hijo, no vamos a llevar a nuestro hijo a la guardería hasta que no se solucione esto”, afirma. El menor todavía no ha cumplido un año y asegura que en el centro también hay niños incluso más pequeños.
El padre hace además un llamamiento al resto de familias para que reclamen una solución. “Yo haría un llamamiento a que todos los padres que tienen a sus hijos ahí, que se negasen a llevar a los niños”, dice, defendiendo que, bajo su punto de vista, la responsabilidad corresponde a las administraciones por permitir que se produzca esta situación.
En su opinión, los menores ceutíes deben poder comenzar el curso con normalidad. “Los niños de Ceuta son igual de españoles que los de Cantabria o de Madrid, también tienen derecho a acudir a sus clases, y en este caso a la guardería”, manifiesta.
Colchones y enseres dentro de las instalaciones
El padre asegura haber accedido al entorno de la guardería y haber observado en su interior diferentes objetos utilizados por las personas que permanecen allí. “Tienen ahí colchones, bolsas, zapatillas, cartones sobre los que duermen, incluso en los alrededores y hasta adentro”, relata.
También afirma haber observado situaciones que considera incompatibles con el uso educativo que tendrá el edificio. Según su testimonio, algunas personas estarían realizando sus necesidades en las inmediaciones.
“He sido testigo”
Asegura además que la situación no sería puntual, ya que, según relata, cuando los inmigrantes son expulsados del recinto terminan regresando. “Se les echa, dan una vuelta y vuelven. Parten la verja y entran. He sido testigo con mis propios ojos”, sostiene.
El padre asegura disponer de vídeos e imágenes en los que, según explica, puede observarse esta situación, y los ha compartido con El Faro.
Preocupación por la seguridad y la salubridad
La principal preocupación expresada por esta familia está relacionada con la seguridad y las condiciones en las que los niños podrían acudir al centro.
“¿Y quién me asegura que a mi mujer no la moleste ninguno de esos inmigrantes cuando lleve al niño a la guardería?”, pregunta. También expresa su temor ante posibles problemas sanitarios y menciona casos de sarna y tuberculosis que, según asegura, habría conocido personalmente.
“Esto de poner en riesgo la salud de nuestros hijos no se negocia. Yo me voy a plantar, mi hijo no va a ir ahí”, dijo con contundencia.
Reclaman una solución antes del inicio del curso
Este padre considera igualmente inadecuado que se plantee ubicar instalaciones destinadas a la atención de inmigrantes en las proximidades de centros educativos.
“A los inmigrantes, en vez de colocarlos cerca de los colegios, tendrían que colocarlos lejos de los niños”, reclama.
La proximidad del 23 de septiembre incrementa la preocupación de las familias, que reclaman que antes de esa fecha se resuelva la situación de la nueva guardería Nuestra Señora de África para que el centro pueda comenzar su actividad en las condiciones previstas.
“La educación es la base de todo ciudadano”, defiende el padre, que insiste en que los menores no deberían verse afectados por la situación que atraviesa la ciudad. “Mi hijo no tiene la culpa de lo que está ocurriendo en Ceuta”, concluyó.







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