El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, daba este lunes su primera entrevista a un medio de comunicación tras el estallido de una crisis en Ceuta que ha terminado situándose en el foco nacional e internacional.
Lo que sucede a este lado del Estrecho no es algo que deba entenderse en clave local, muy al contrario, las consecuencias de las gestiones políticas que aquí se adopten tendrán su efecto en todo el país.
El movimiento de apoyo que se ha hecho fuerte en otros territorios ha servido, además, para que este asunto no se olvide y adquiera el protagonismo que debe.
El amparo e implicación de buena parte de los medios de comunicación nacionales es y será determinante para que Ceuta siga en el foco, en el objetivo, se hable de ella y de todo lo que se ha soportado, así como sus consecuencias.
Es importante, ayuda, sirve de calor a una ciudad que ha tenido que sufrir durante muchísimo tiempo el peso del olvido. Y eso es malo. Que hablen de Ceuta, pero además que hablen estando aquí, es importante ya que ayuda a entender que está sucediendo realmente, abre esa ventana transparente que se nutre de los principales testimonios de las personas que están en esta tierra, que entienden lo sucedido, que no hablan desde un plató sin haber pisado antes este lado del Estrecho para entenderlo, para asimilar la gravedad de lo ocurrido.
La entrevista concedida por Pedro Sánchez sirvió para aclarar más bien poco sobre lo sucedido, pero sí para insistir en una clave: exculpar a Marruecos. Una insistencia que choca con cualquier reflexión basada en la más pura conclusión racional, es imposible que miles de personas intenten el cruce sin que el país vecino no solo lo capte sino también que actúe.
“Seguimos investigando”, dijo el presidente Sánchez justo un mes después del que sin duda es el episodio más grave asociado a la seguridad nacional.
El Gobierno de España tiene cuantiosos recursos para conocer más datos, para saber qué movimiento de personas se produjo y por qué. Los tiene en cantidad y debe ofrecer respuestas rápidas porque todo un pueblo las requiere. Más aún en un momento de tantísima tensión que amenaza con una quiebra social que sería el desastre para esta tierra.
El presidente Pedro Sánchez aportó datos, habló de políticas, ofreció una radiografía de lo que está pasando, pero no facilitó claridad para una sociedad, la de Ceuta, que la necesita más que nunca.
No facilitó confianza, una palabra necesaria para los ceutíes, los hombres y mujeres que integran un pueblo que está cansado de soportar esta falta de reacción y celeridad para recuperar la normalidad.
No aportó confianza, tampoco cercanía, empatía e implicación ante todo lo que está ocurriendo.
Ni siquiera ha contactado con el presidente de la Ciudad, Juan Vivas. Es algo más que un detalle, no hacerlo supone una reacción deplorable.
Seguimos asistiendo a situaciones tan graves como la que están sufriendo los vecinos de Loma Colmenar, con enfrentamientos, reyertas, ocupaciones de la barriada, asentamientos frente al embolsamiento...
Cualquier día sucederá una desgracia si no se actúa con rapidez, si no se interviene para empezar a poner orden en un auténtico caos.
Ceuta lleva tiempo soportando una calma tensa, el Gobierno de la Nación no se puede permitir el lujo de que esta situación vaya a más hasta que explote.
La inacción es insoportable. Del presidente de todos los españoles se esperaba mucho más. No son tiempos para las campañas de imagen, son tiempos para dar la talla ante una sociedad que puede echarse a perder.
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